
El desperdicio alimentario es una de las principales causas del derroche de agua a nivel mundial. Según la FAO, un tercio de los alimentos producidos en el mundo se pierde, lo que no solo representa una pérdida económica y social, sino también un grave impacto medioambiental. La agricultura, principal sector consumidor de agua dulce, utiliza cerca del 70% de este recurso a nivel global. Sin embargo, cuando los alimentos no se consumen, el agua utilizada en su producción también se desperdicia, contribuyendo al agotamiento de los recursos hídricos. Para producir un kilogramo de carne de vacuno, por ejemplo, se requieren 15.000 litros de agua, mientras que para obtener un kilogramo de arroz se necesitan 1.800 litros, según datos de la FAO. La pérdida de estos alimentos también implica la pérdida del agua necesaria para su cultivo, lo que agrava aún más la escasez de este recurso.
Phenix y su compromiso con la reducción del desperdicio alimentario
Frente a esta situación, Phenix, empresa líder en la gestión de excedentes alimentarios en España, trabaja para reducir el desperdicio de alimentos y mitigar su impacto en los recursos naturales. Su misión es evitar que los alimentos no
consumidos terminen en la basura, promoviendo su recuperación a través de donaciones y descuentos. Este enfoque no solo contribuye a reducir la huella de carbono, sino que también genera un ahorro significativo de agua y otros recursos naturales, cruciales en un contexto de cambio climático y presión sobre los recursos.
