La capacidad solar instalada en la UE pasará de 652 GW en 2030 a 1.474 GW en 2050, mientras la eólica marina se multiplicará por cinco hasta alcanzar los 354 GW. Son las proyecciones del TYNDP 2026, elaborado por los operadores europeos de electricidad y gas, que dibujan un sistema eléctrico donde solar y eólica dominarán el suministro y los combustibles fósiles perderán protagonismo de forma progresiva.
El mayor despliegue solar de la historia europea
La energía solar protagonizará el mayor crecimiento absoluto entre todas las tecnologías del mix eléctrico europeo. El incremento previsto entre 2030 y 2050 supera los 820 GW, una expansión equivalente a instalar más capacidad fotovoltaica que toda la existente actualmente en la UE. El descenso continuado de costes tecnológicos y la mejora de los sistemas de integración en red son los factores que sustentan esa trayectoria.
La eólica marina reforzará su papel de forma igualmente significativa. La potencia offshore crecerá desde los 65 GW previstos para 2030 hasta los 354 GW en 2050, impulsada por el desarrollo de grandes parques en el Mar del Norte, el Báltico y otras zonas costeras europeas. La combinación de ambas tecnologías —solar y eólica, terrestre y marina— explica que los escenarios del TYNDP proyecten su participación conjunta en el 85% de toda la generación baja en carbono de la UE en 2050.
Electrificación como motor de la demanda
El despliegue renovable responde a una doble presión: la necesidad de descarbonizar el sistema eléctrico y el crecimiento previsto de la demanda eléctrica derivado de la electrificación de la economía. El vehículo eléctrico, las bombas de calor y la producción de hidrógeno renovable exigirán volúmenes crecientes de electricidad libre de emisiones, lo que refuerza la necesidad de ampliar la capacidad de generación renovable a una velocidad sin precedentes.
Los escenarios contemplan además la reducción progresiva de las centrales térmicas convencionales, que irán cediendo cuota de mercado a medida que las renovables asuman el grueso del suministro eléctrico.
Redes, almacenamiento y flexibilidad, las condiciones del éxito
Los operadores subrayan que el despliegue masivo de renovables variables exige inversiones paralelas en infraestructura. Las redes eléctricas deberán adaptarse para gestionar flujos de energía más distribuidos y variables. El almacenamiento —baterías, hidrógeno— y los sistemas de gestión de la demanda serán determinantes para garantizar la seguridad de suministro en un sistema cada vez más dependiente de recursos intermitentes.
Sin esas inversiones complementarias, la expansión solar y eólica podría generar episodios de exceso de generación no absorbible o de déficit en periodos de baja irradiación y viento, comprometiendo la estabilidad del sistema que los propios escenarios del TYNDP 2026 dan por garantizada.
