La movilidad sostenible, caracterizada por el uso de energías o tecnologías de bajas emisiones está cada vez más a la orden del día en la sociedad. La cuota de emisiones de transporte se ha incrementado en ocho puntos respecto al año 2017, por esa razón la sociedad ha empezado a tomar conciencia del peligro que corre el medioambiente y buscan opciones de transportes que aumenten los beneficios en el medioambiente.
En términos generales, los transportes por carretera ocupan casi el 72% de emisión de CO2 provocado por los transportes en Europa. En lo que refiere a la Unión Europea, el incremento de cuotas de emisiones de transporte se ha incrementado en cinco puntos básicos.
El impacto medioambiental que generan los transportes
Con una cuota del 99% en emisiones de dióxido de carbono, el transporte es el mayor consumidor de energía y el mayor emisor de energía del mundo, debido a que la gran parte de la energía que se emplea en el transporte viene de combustibles de petróleo.
Como consecuencia de la utilización del transporte, el impacto que se genera en el medioambiente es más fuerte, afecta desde la emisión de gases de efecto invernadero hasta la degradación del suelo y la contaminación acústica.
Para conseguir reducir el impacto del transporte en el medioambiente, es necesario adoptar medidas sostenibles, fomentando la utilización de transportes que no contaminan, como la bicicleta, siendo el transporte más eco-friendly hasta el momento, o los transportes de railes. Con la sociedad tomando conciencia de ello, se buscan vehículos que contaminen menos, que utilicen energías no contaminantes y que optimicen los traslados.
El Instituto para la Diversificación y Ahorro Energético, tiene como objetivo incrementar el uso de formas de transporte más sostenibles en el espacio urbano, teniendo en cuenta que más del 80% de la población viven en las grandes ciudades. Impulsando de esta forma los cambios necesarios en movilidad urbana con criterios de sostenibilidad garantizando un ambiente más sano en la sociedad. De esta forma se contribuye a una urbanización inclusiva y sostenible.
Hábitos para una movilidad sostenible
En el día a día, también podemos fomentar la reducción del impacto medioambiental que genera la utilización del transporte con buenos hábitos. Ejemplos de ello son compartir coche, una práctica cada vez más usual entre compañeros de trabajo o entre familiares, reduciendo así la utilización de más de un coche para la movilidad. Otro hábito que se puede desempeñar es adoptar un estilo de consumo más sostenible, teniendo en cuenta que la forma de conducir también influye en el combustible. Los vehículos eléctricos son una nueva tecnología que tienen el potencial de revolucionar la movilidad sostenible.
Por otro lado, podemos optar por la utilización del transporte público. En Madrid cada vez se fomenta más desde las instituciones este tipo de movilidad, reduciendo el conste de los viajes, sin embargo, todavía falta mucho recorrido, debido a que para incentivar el uso del transporte público también se debe disponer de más transportes que solventen la demanda.
La Cruz Roja afirma que apostar por una movilidad sostenible no solo beneficia al medioambiente, sino que también afecta de forma positiva a todos los niveles. Teniendo en cuenta que el transporte se encarece cada vez más, la movilidad sostenible beneficia también a la economía.
Apostar por una movilidad sostenible que beneficia a la calidad de vida es cada vez más fácil, optando por un modelo de transporte más eficiente y accesible incluyendo a su vez una óptima seguridad vial en las ciudades.
Caminar es una de las opciones para la movilidad más sostenibles, tratándose de transporte limpio, silencioso y gratuito, siendo la mejor opción para las distancias cortas.
La movilidad sostenible es una inversión en vistas al futuro. Al reducir la contaminación del transporte, se contribuye también a proteger el medioambiente, mejorando de esta forma la salud de las personas.
Beneficios de utilizar transportes sostenibles
Los beneficios de hacer uso de transportes sostenibles tienen una mayor cabida de cara a futuro. Entre ellos se encuentra la reducción de gases de efecto invernadero, los vehículos de combustión interna producen grandes cantidades de dióxido de carbono, sin embargo, considerando los medios de transportes sostenibles, como son las bicicletas, los patinetes o los vehículos eléctricos, entre otros, no producen emisiones de dióxido de carbono.
Adoptando hábitos sostenibles en cuestiones de movilidad, también se reduce la contaminación del aire, la cual actualmente es una de las consecuencias que más afectan a la salud de las personas. También se reduciría la contaminación de ruido, siendo un tipo de contaminación que resulta molesta y perjudicial para la salud.
La movilidad sostenible adquiere cada vez más una mayor importancia en muchos gobiernos y organizaciones. En el caso de España, se ha puesto en marcha el Plan de Movilidad Urbana Sostenible, además de una Estrategia Española de Movilidad Sostenible que implica garantizar que los sistemas de transporte españoles respondan a las necesidades económicas, sociales y ambientales, reduciendo así al mismo tiempo sus repercusiones negativas.
