El último Eurobarómetro especial confirma que, aunque la preocupación por el cambio climático es elevada en España y Europa, las acciones concretas para mejorar la eficiencia energética en los hogares, como el aislamiento térmico, aún son limitadas.
Alta conciencia sobre el cambio climático en España
El 88% de los españoles considera el cambio climático un problema serio o muy serio, cifra similar a la media europea del 85%. Además, un 45% de la población en España percibe ya los efectos del cambio climático en su vida diaria, superando el 38% del promedio europeo. Esta percepción pone de manifiesto la gran sensibilidad social hacia la crisis climática y el apoyo a las políticas de transición energética impulsadas por la Unión Europea.
Brecha entre conciencia y acción: el aislamiento térmico como asignatura pendiente
A pesar del respaldo social, solo un 9% de los españoles ha aislado mejor su vivienda en los últimos seis meses para reducir el consumo energético, frente al 14% de la media europea. Esta diferencia revela que, aunque existe una voluntad clara de avanzar hacia viviendas más sostenibles, todavía falta un mayor compromiso individual para aplicar soluciones prácticas como el aislamiento térmico.
Luis Mateo, director general de Andimat, subraya que “es vital seguir educando a la ciudadanía sobre la importancia del aislamiento como primera medida para reducir la demanda energética de los edificios, mejorando el confort y reduciendo la huella de carbono”. Andimat insiste en la necesidad de campañas, programas de ayudas y medidas fiscales que incentiven la mejora del aislamiento en el parque inmobiliario español.
La inversión en eficiencia energética, clave para la transición energética
El informe destaca que casi el 90% de los ciudadanos europeos apoyan que la UE y las administraciones públicas aumenten la inversión en eficiencia energética, con especial atención al aislamiento térmico. Estas inversiones públicas son esenciales para facilitar que más hogares puedan mejorar su envolvente térmica y contribuir así a la reducción del consumo energético y las emisiones contaminantes.
La intervención en fachadas, cubiertas, ventanas y suelos permite reducir pérdidas y ganancias térmicas, disminuyendo la necesidad de calefacción y refrigeración. Esto convierte al aislamiento térmico en una herramienta fundamental para cumplir con los objetivos de neutralidad climática que la Unión Europea se ha marcado para 2050.

