La marca española detuvo en agosto de 2025 toda la producción de su primera línea de denim al detectar que una fábrica en Marruecos cosía con hilo sintético en lugar del algodón acordado. Cuatro años de desarrollo, un socio tecnológico valenciano que reduce el consumo de agua un 96% y un precio de 129 euros definen un modelo que Ecoalf describe como el más sostenible que han sido capaces de fabricar, sin reclamar la perfección.
Cuatro años para una cadena de valor sin poliéster
El proyecto arrancó en 2021 con un objetivo técnico concreto: un vaquero de algodón regenerativo al 100%, sin elastano, con pigmento índigo natural, botones desmontables y cosido con hilo de algodón en lugar del poliéster estándar del sector. La monomaterialidad —usar fibras de la misma composición en toda la prenda— era el criterio central, porque es la condición necesaria para que un vaquero pueda reciclarse al final de su vida útil.

El recorrido hasta llegar a ese producto incluyó dos paradas de producción por incumplimiento de proveedores. La primera, en 2023, cuando se detectó una fibra sintética con elastano en el tejido. La segunda, y más costosa, en agosto de 2025: con 8.000 prendas ya confeccionadas, la quema de un hilo con un mechero en una fábrica de Fez reveló que se estaba usando poliéster en lugar del algodón acordado. Javier Goyeneche, fundador de Ecoalf, decidió parar toda la producción y empezar de nuevo, a pesar de tener contratada la campaña de lanzamiento para septiembre.
El acabado: donde se gana o se pierde la sostenibilidad del denim
Una de las fases más contaminantes del ciclo de vida de un vaquero es el acabado: los lavados sucesivos que simulan el desgaste, el lijado que elimina el índigo superficial y los tratamientos químicos asociados. El lavado tradicional a la piedra consume alrededor de 70 litros de agua por prenda.
Ecoalf resolvió esta fase con Jeanologia, empresa valenciana especializada en tecnologías de acabado textil sostenible desde 1999. El proceso sustituye el lavado convencional por una lavadora de aire, usa láser para los efectos de desgaste —convirtiendo el pigmento de sólido a gaseoso sin contacto físico— y reduce los tonos de índigo con ozono en lugar de agua. El ozono se descompone dentro de la lavadora y se devuelve a la atmósfera como oxígeno. El resultado es un ahorro de agua del 96% respecto al proceso convencional, con un consumo de un litro por prenda frente a los 70 del método estándar.
El precio de la coherencia: tres veces más caro de producir, 129 euros al público
Producir el vaquero con esta cadena de valor puede costar hasta tres veces más que el método convencional. El precio final al público es de 129 euros, un nivel que Goyeneche justifica con el modelo de márgenes reducidos con el que opera Ecoalf desde su fundación: si la marca trasladara todos los costes reales de sus procesos al precio —incluyendo la recogida y transformación de residuos oceánicos en polímero, línea central de su negocio— los productos serían entre un 30% y un 35% más caros.
La línea se compone de un modelo masculino, dos femeninos y varias camisas, disponibles en tiendas propias y en corners de El Corte Inglés. Llega en un momento de expansión del mercado global del denim, valorado en 86.700 millones de dólares en 2024 y con previsiones de superar los 121.000 millones en 2030.
El caso Ecoalf ilustra una tensión estructural del sector textil: la sostenibilidad real en denim no es un atributo de comunicación sino un problema de ingeniería de cadena de suministro, con proveedores que no siempre cumplen las especificaciones acordadas y decisiones de producción que tienen un coste económico directo. La pregunta que deja abierta es si ese modelo puede escalar más allá de marcas con un posicionamiento de precio medio-alto y una base de clientes comprometida con el producto.
