Investigadores del Centro de Investigaciones Sobre Desertificación desarrollan el primer sistema estandarizado capaz de comparar déficits de viento en cualquier región del planeta. El índice ha sido validado con dos crisis reales que hundieron la generación eólica en Estados Unidos y Reino Unido, y tendrá pronto un visor específico para España.
Un índice que mide lo que hasta ahora no tenía escala
Las sequías de viento —periodos prolongados de déficit eólico— pueden recortar la producción de energía eólica hasta un 20%, pero hasta ahora no existía ningún sistema estandarizado para medirlas, compararlas entre regiones ni anticiparlas con criterios homogéneos. El Centro de Investigaciones Sobre Desertificación (CIDE), centro mixto del CSIC, la Universitat de València y la Generalitat Valenciana, ha resuelto ese vacío con el Standardized Wind Speed Index (SWSI), publicado en la revista Atmospheric Research.
El índice parte de los registros históricos de 2.264 estaciones meteorológicas de América, Asia, Europa y Oceanía entre 1973 y 2023. Los datos se transforman a una escala estandarizada de -3 a +3, donde el cero representa el promedio histórico de viento de cada zona y los valores negativos señalan déficit. La clave del sistema es que permite comparar la severidad de una sequía de viento en zonas con velocidades absolutas radicalmente distintas, algo que hasta ahora era imposible con las herramientas disponibles.
Validado en dos crisis que costaron cientos de millones
Para demostrar su solidez, el equipo aplicó el SWSI a dos de las sequías de viento más costosas de la última década. En el oeste de Estados Unidos en 2015, el índice cayó a -2,15, un nivel extremo con un periodo de retorno de 63 años. En Reino Unido en 2021, reveló que el déficit no fue un bache puntual sino una sequía sostenida durante todo el año, con un periodo de retorno de 70 años. En ambos casos la producción eólica cayó hasta un 20%.
“Evaluar el índice con estos episodios reales es una prueba de fuego y confirma que es una herramienta sólida para medir, comparar y entender estas anomalías en cualquier parte del mundo”, afirma Miguel Andrés Martín, investigador del CIDE que ha liderado el estudio.
El índice también calcula periodos de retorno —el tiempo medio estimado entre dos episodios de igual intensidad— lo que permite a los operadores eólicos y planificadores energéticos evaluar con criterios objetivos la frecuencia y severidad esperada de estos eventos en cada territorio.
Causas: anticiclones a corto plazo, cambio climático a largo
A corto plazo, las sequías de viento responden a bloqueos atmosféricos: anticiclones persistentes que actúan como escudo frenando la circulación del aire durante semanas o meses. A largo plazo, el fenómeno se vincula al stilling, una tendencia al debilitamiento global del viento que el SWSI también detecta. El estudio identificó un déficit global entre 1995 y 2010 y una acumulación de sequías de viento en Europa desde finales de los años noventa.
Desde 2010 el viento se ha recuperado parcialmente, pero los valores actuales siguen por debajo de los de hace cuarenta años. Los escenarios climáticos apuntan a nuevas sequías de viento en latitudes europeas por efecto del calentamiento global, lo que convierte al SWSI en una herramienta con creciente relevancia para la planificación del sistema eléctrico.
Más allá de la eólica: aire, agricultura y ciudades
Las implicaciones del índice van más allá del sector energético. El viento dispersa partículas contaminantes, por lo que una sequía de viento estanca el aire y dispara la contaminación urbana. Combinado con el efecto de las islas de calor, la ausencia de viento reduce la capacidad de refrigeración de las ciudades y aumenta las noches tropicales, con consecuencias directas para la salud respiratoria.
Las anomalías eólicas también afectan a la erosión del suelo y a la evapotranspiración de los cultivos, lo que abre aplicaciones del índice en urbanismo, gestión de recursos hídricos y planificación agrícola.
“Hasta ahora las sequías de viento se definían casi exclusivamente por su impacto en la energía eólica, pero este índice introduce una visión climatológica con implicaciones mucho más amplias”, resume Andrés Martín.
Un visor para monitorizar el viento en España en tiempo real
El equipo del Climatoc-Lab del CIDE trabaja en un visor específico del SWSI para España, una herramienta web que mostrará el estado de la velocidad del viento a distintas escalas temporales, tanto históricas como en tiempo real. Se desarrolla en colaboración con la Plataforma Temática Interdisciplinar Clima y Servicios Climáticos del CSIC y permitirá a administraciones, operadores energéticos y gestores territoriales anticipar el impacto de las sequías de viento en múltiples ámbitos socioeconómicos y ambientales.
