La transición hacia la movilidad eléctrica en España es imparable. Los vehículos eléctricos (VE) representan ya una proporción creciente del parque automovilístico nacional, impulsados por incentivos públicos, la mejora en la autonomía de baterías y un compromiso creciente con la sostenibilidad. Sin embargo, este cambio tecnológico está generando nuevos desafíos para las infraestructuras viarias, que no han sido diseñadas para soportar las características específicas de los coches eléctricos.
Desafíos de las infraestructuras viarias ante el aumento de coches eléctricos
Los coches eléctricos suelen ser más pesados que sus equivalentes de combustión interna debido al peso de las baterías, y cuentan con un centro de gravedad diferente. Esto influye directamente en la dinámica de los accidentes y, por tanto, en la eficacia de las barreras de seguridad tradicionales. Según Roberto Impero, CEO de SMA Road Safety, empresa líder en tecnologías de seguridad vial, “los sistemas de contención actuales fueron diseñados para vehículos más ligeros y con un centro de gravedad diferente; no están preparados para contener eficazmente un coche eléctrico fuera de control”.
Este hecho subraya la necesidad de una revisión urgente de las infraestructuras viarias españolas. Las barreras de seguridad, especialmente en carreteras convencionales, muchas veces presentan un estado de deterioro considerable, consecuencia de años de recortes en los presupuestos de conservación y mantenimiento. Esta situación incrementa el riesgo de accidentes graves o mortales, especialmente en tramos con curvas pronunciadas o zonas de alta siniestralidad.
Tecnologías avanzadas para mejorar la seguridad vial en la era eléctrica
La falta de financiación ya no es una excusa válida. La seguridad vial es una responsabilidad ética y legal para todas las administraciones que gestionan las infraestructuras. No renovar las barreras puede incluso considerarse homicidio involuntario contra los responsables, alerta Impero. Por ello, es fundamental implementar una cartografía precisa y actualizada que identifique los tramos más peligrosos y prioritarios para actuar.
Además, la tecnología ya ofrece soluciones avanzadas para mejorar la seguridad en las carreteras españolas. Entre ellas, destacan los terminales especiales para los extremos de los guardarraíles, que reducen el impacto en caso de choque; las barreras inteligentes, capaces de detectar impactos y alertar automáticamente a los servicios de emergencia; y sistemas de contención diseñados específicamente para el peso y características dinámicas de los vehículos eléctricos.
La seguridad vial, una inversión indispensable para salvar vidas
Estos sistemas tecnológicos no solo protegen a los usuarios de la vía, sino que contribuyen a la reducción de costes asociados a los accidentes de tráfico. Según datos de la Dirección General de Tráfico (DGT), el coste medio social de prevenir una muerte en accidente ronda los 2 millones de euros, incluyendo costes sanitarios, pérdidas productivas y el valor estadístico de la vida humana. Esta cifra es enormemente superior al coste de instalar dispositivos de seguridad modernos, que pueden salvar vidas y minimizar lesiones.
La salida de vía sigue siendo la principal causa de fallecimiento en accidentes de tráfico, representando el 42 % de las muertes registradas en 2024, una tendencia que se mantiene constante desde hace años. En España, las carreteras convencionales concentran la mayoría de estos siniestros mortales, reflejando una problemática estructural que requiere atención inmediata.
Los datos provisionales de 2025 indican que, hasta junio, se han producido 546 muertes en carretera, sin que se observe una mejora significativa en la reducción de accidentes de salida de vía. Este escenario demanda una actuación urgente y coordinada entre administraciones, fabricantes de infraestructuras y entidades especializadas en seguridad vial.
SMA Road Safety, recientemente reconocida como Entidad Colaboradora de la Asociación Española de Carretera, aporta su experiencia global en más de 50 países para desarrollar soluciones de alta tecnología para la contención vial. Sus sistemas LEONIDAS, ERMES y TAURUS están diseñados para absorber impactos y reducir al máximo las consecuencias del error humano, adaptándose a la evolución del parque móvil, especialmente al aumento de vehículos eléctricos.
En definitiva, la adaptación y modernización de las infraestructuras viarias es un paso indispensable para acompañar la revolución del coche eléctrico y garantizar la seguridad de todos los usuarios de la vía. La inversión en renovación de barreras y en tecnologías inteligentes no solo es ética y legal, sino una decisión económica sensata que puede salvar miles de vidas en los próximos años.

