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El Reglamento Europeo de envases exige una declaración de conformidad por formato a partir de agosto de 2026

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El Ppwr obliga a fabricantes e importadores de envases a acreditar documentalmente el cumplimiento de requisitos de sostenibilidad para cada tipo de envase. Una empresa con 50 formatos necesitará 50 declaraciones. Los límites de Pfas y la reciclabilidad entran en vigor el 12 de agosto de 2026, con exigencias adicionales a partir de 2030.

Una obligación legal por cada formato de envase

El Reglamento Europeo de envases y residuos de envases (Ppwr) introduce la Declaración UE de Conformidad como instrumento central de su sistema de cumplimiento. Se trata de una autodeclaración legalmente vinculante mediante la cual el fabricante confirma que un envase específico cumple los requisitos de sostenibilidad establecidos en la norma.

La clave operativa está en la granularidad de la obligación: la declaración se aplica por tipo de envase, no por empresa ni por línea de producto. Cada formato, material o configuración requiere su propia declaración respaldada por documentación técnica específica. Para una empresa con cincuenta referencias de envase, eso significa cincuenta declaraciones individuales, cada una con su expediente documental.

Leonor Pascual, especialista en materiales y tecnologías de envasado de Ainia, que impartió un webinar específico sobre el Ppwr, lo resumió con precisión:

“El Ppwr convierte la sostenibilidad en una obligación técnica y documental. Las empresas no solo deberán diseñar envases más sostenibles, sino también demostrarlo con información trazable, actualizada y específica para cada tipo de envase”.

Qué entra en vigor en agosto de 2026

El 12 de agosto de 2026 es la primera fecha crítica del calendario de aplicación del Ppwr. A partir de esa fecha serán exigibles la Declaración UE de Conformidad y los límites máximos de Pfas en envases alimentarios: 25 partes por billón (ppb) para Pfas individuales, 250 ppb para la suma total de Pfas y 50 partes por millón (ppm) para flúor total.

También entrarán en vigor en esa fecha los requisitos para los que el Reglamento no establece fecha específica, entre ellos los límites de metales pesados en envases alimentarios.

El control de Pfas representa uno de los retos técnicos más complejos. Carmen Calatayud, responsable del Laboratorio de materiales en contacto con alimentos de Ainia, advirtió que los Pfas no son una sustancia única sino un amplio grupo de compuestos, algunos de los cuales no están completamente identificados ni se detectan con facilidad. No existe actualmente un único método analítico capaz de medirlos todos, lo que obliga a las empresas a diseñar estrategias de análisis combinadas y a trabajar con laboratorios especializados.

Lo que llega a partir de 2030

Desde 2030, la Declaración UE de Conformidad deberá ampliarse para incluir información sobre sustancias presentes en los envases, reciclabilidad verificada, contenido mínimo de material reciclado en envases de plástico, materias primas de origen biológico, compostabilidad, reducción al mínimo del envase, reutilización y etiquetado. Es decir, la obligación de 2026 es el primer escalón de una arquitectura documental que se irá completando.

En materia de reciclabilidad, el webinar señaló como referencias de verificación y certificación herramientas como RecyClass, la norma UNE-EN 13430 y las nuevas normas europeas EN 18120. La disponibilidad de estos marcos de certificación será determinante para que las empresas puedan demostrar la reciclabilidad de sus envases con criterios reconocidos por el mercado y los reguladores.

El papel de los proveedores en la cadena de cumplimiento

El Ppwr no impone responsabilidad legal directa a los proveedores de materiales de envase, pero sí les exige facilitar a sus clientes la información y documentación necesarias para que estos puedan elaborar sus declaraciones de conformidad. En la práctica, esto traslada una carga documental significativa hacia arriba en la cadena de suministro: un fabricante de envases no podrá cumplir si su proveedor de materiales no le proporciona los datos técnicos necesarios.

El sector del packaging tiene menos de tres meses para completar su adaptación a la primera oleada de obligaciones del Ppwr. Las empresas que aún no han iniciado ese proceso se enfrentan a un calendario ajustado en el que la parte analítica —caracterización de Pfas, verificación de reciclabilidad— puede ser el cuello de botella más difícil de resolver a corto plazo.


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