España agotó el viernes 22 de mayo todos los recursos naturales disponibles para 2026, según los cálculos de Global Footprint Network. Es el día número 142 del año, lo que sitúa al país en el puesto 34 del mundo y séptimo de Europa en el ranking de países que antes agotan su biocapacidad anual. En 2023, España no alcanzaba ese límite hasta agosto.
Qué significa entrar en déficit ecológico
El Día de la Sobrecapacidad marca el momento en que un país ha consumido todos los recursos que sus ecosistemas pueden regenerar en un año. A partir de esa fecha, el país opera en déficit ambiental: depende de recursos externos suelo productivo, energía, materiales, capacidad de absorción de emisiones para sostener su nivel de actividad económica.
La métrica que lo calcula es la huella ecológica, desarrollada por Global Footprint Network, que compara la demanda humana de recursos con la biocapacidad disponible dentro del territorio nacional. Cada país tiene una biocapacidad diferente en función de las características de su territorio, lo que explica por qué las fechas varían tanto entre países.
El deterioro del indicador en España
El desplazamiento de la fecha desde agosto de 2023 hasta el 22 de mayo de 2026 un adelanto de más de dos meses en tres años es la señal más preocupante que arroja el indicador para España. Al ritmo actual, España consume como si necesitara 2,5 planetas, según WWF, frente al equivalente de 1,8 planetas a escala global, de acuerdo con datos citados por EALDE Business School.
Sergi Simón, asesor académico de EALDE, lo interpreta como “una señal directa sobre cómo funciona el modelo económico y su relación con los límites físicos del planeta”, y añade que la dependencia de recursos externos no es solo una cuestión ambiental: “Es una cuestión de vulnerabilidad económica, exposición a cadenas de suministro y resiliencia productiva”.
La perspectiva histórica refuerza la gravedad de la tendencia: en los años setenta, la fecha de sobrecapacidad global llegaba a finales de año. En 2026, se prevé que caiga el 5 de junio.
El mapa europeo y mundial
En Europa, Luxemburgo fue el primer país en agotar su biocapacidad, seguido de Bélgica, Italia, Suiza, el Reino Unido y Portugal. España ocupa el séptimo lugar entre los países europeos. A escala global, Singapur fue el primero en entrar en déficit, el 2 de enero, apenas dos días después de comenzar el año.
En el extremo opuesto, países como Ecuador, Nicaragua, Perú, Suecia o Gabón no incurren en déficit ecológico porque su biocapacidad supera su huella. Honduras es el último país del mundo en entrar en pérdidas ambientales, el 22 de diciembre.
La aceleración del déficit ecológico español apunta a una dependencia estructural creciente que tiene implicaciones directas para la política empresarial: las empresas que operan en España con cadenas de suministro intensivas en recursos naturales alimentación, construcción, energía, textil están expuestas a una presión regulatoria y de mercado que irá en aumento a medida que la brecha entre huella y biocapacidad se amplíe.
