La relación entre naturaleza y salud mental gana terreno en la conversación pública europea. En este contexto, el nuevo capítulo del estudio Jardines de Europa 2025, elaborado por STIGA y YouGov, aporta datos contundentes: la jardinería se consolida como una actividad terapéutica capaz de aliviar estrés, mejorar el estado de ánimo y aportar equilibrio en un entorno cotidiano marcado por la aceleración y la hiperconexión digital.
Según el informe, más de seis de cada diez europeos perciben beneficios mentales al cuidar su jardín o los espacios verdes del hogar. Reino Unido (73 %) y España (70 %) encabezan esta tendencia, seguida de Italia (69 %), Polonia (67 %) y Alemania (63 %). El tiempo al aire libre se sitúa como el principal factor de bienestar (71 %), particularmente valorado por británicos —con un 78 %— y alemanes —76 %—, que reconocen en la naturaleza un espacio para desconectar del ruido urbano y recuperar la calma.
La encuesta también identifica otros impulsores del bienestar: un 57 % destaca la relajación que produce el contacto con el entorno natural, mientras que un 47 % señala la capacidad de la jardinería para reducir el estrés y mejorar el humor. Incluso se detecta un componente emocional añadido: un 44 % siente una mayor sensación de logro y realización personal tras completar tareas relacionadas con el cuidado de plantas o césped.
Un hábito que aporta equilibrio
La percepción de la jardinería como rutina doméstica ha dado un giro significativo. Hoy, cuidar un espacio verde se entiende como una forma accesible de desconexión, comparable a prácticas como la meditación o el ejercicio suave. El 73 % de los encuestados afirma disfrutar de esta actividad, con cifras destacadas en Polonia (80 %) e Italia (79 %). Estos datos confirman que la jardinería es vista como una herramienta para recuperar bienestar emocional en el día a día.
Acciones como preparar el terreno, podar o mantener senderos adquieren una dimensión terapéutica. Según los expertos citados en el sector, esta conexión con la tierra ayuda a regular el ritmo vital, favorece la concentración y estimula un tipo de actividad consciente que contrarresta el estrés derivado de la vida digital.
Además, el estudio revela impactos positivos sobre la salud física: el 44 % de los europeos reconoce que cuidar un jardín les anima a realizar más actividad física. La cifra es especialmente alta en Polonia (53 %) y Reino Unido (52 %). Pese a ello, España (35 %) e Italia (38 %) se sitúan a la cola en este indicador, lo que apunta a un potencial de crecimiento en la sensibilización sobre los beneficios corporales de esta práctica.
Reconectar con la naturaleza, una necesidad creciente
El auge de la jardinería como terapia cotidiana coincide con un aumento sostenido de los problemas de salud mental en Europa. La Organización Mundial de la Salud recuerda que una de cada cuatro personas padecerá algún trastorno mental a lo largo de su vida. En el caso de España, el último informe del Sistema Nacional de Salud sitúa en un 34 % la población que convive con algún problema de este tipo.
En este contexto, actividades que fomentan la conexión con la naturaleza ganan valor como herramientas preventivas. La jardinería, al ser accesible, económica y adaptable a cualquier espacio, se posiciona como una alternativa efectiva para mejorar la calidad de vida, promover rutinas saludables y reforzar el equilibrio emocional. Desde balcones urbanos hasta jardines residenciales, el contacto directo con la vegetación se perfila como un hábito con impacto real en el bienestar personal.
Metodología
Encuesta realizada por YouGov Italia del 21 al 25 de marzo de 2025, sobre una muestra de 5.054 individuos representativos por género, edad y distribución geográfica de la población mayor de 18 años en Italia (1009), España (1010), Alemania (1012), Polonia (1010) y Reino Unido (1013).

