Escrito por 00:01 Comunicados, Economía, Energía, fija

Medidas urgentes de mitigación del cambio climático: el camino hacia las cero emisiones netas

Compartir

El cambio climático representa el mayor desafío medioambiental al que nos enfrentamos a nivel mundial, destacando la necesidad imperativa de adoptar medidas urgentes. En este contexto, Bureau Veritas Formación subraya la importancia de estrategias que abarquen la sostenibilidad, ESG, medio ambiente y responsabilidad corporativa. Aun cuando las predicciones más positivas indican cambios significativos, el ritmo actual del cambio climático es el más rápido registrado en la historia de la Tierra.

Algunas de sus consecuencias ya son visibles. Otras, se estima que serán visibles a corto, medio y largo plazo.

El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) de Naciones Unidas, en el informe de síntesis AR6, pone de manifiesto que los efectos del cambio climático son ya inevitables, pero que todavía es posible conseguir no sobrepasar el límite de calentamiento medio de 1,5°C. Para ello deben tomarse medidas urgentes, entre las que destacan reducir a la mitad las emisiones globales de gases de efecto invernadero en 2030, e iniciar el camino hacia las cero emisiones netas en 2040. A nivel español se prevé alcanzar la neutralidad de carbono en 2050.

Para minimizar los efectos del cambio climático es necesario establecer tanto estrategias de mitigación orientadas a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de origen humano, como estrategias de adaptación cuyo objetivo es evitar o limitar los riesgos derivados del cambio climático, buscando un mejor ajuste a las condiciones climáticas actuales y futuras.

Respuestas al cambio climático, cálculo de la huella de carbono

Una de las herramientas básicas en la lucha contra el cambio climático, es el cálculo de la huella de carbono según distintos protocolos internacionalmente reconocidos.

La huella de carbono es un indicador que ayuda a medir las emisiones de gases de efecto invernadero, que producen las actividades económicas y cotidianas del ser humano. A través de su cálculo, se puede ver el impacto sobre el cambio climático de distintas actividades y actores, además permite tomar medidas y poner en marcha las iniciativas necesarias para reducirla y mitigar nuestros efectos sobre el cambio climático.

Existen diferentes tipos de huella de carbono, entre los que destacan:

  • Huella de carbono personal: es la que origina un solo individuo en su vida cotidiana al desplazarse, consumir, alimentarse y utilizar recursos como la energía. Se estima que cada habitante del planeta genera una media de casi cuatro toneladas anuales de CO2. Los expertos señalan que la huella de carbono personal debe reducirse a menos de dos toneladas anuales para 2050, ya que sostienen que esta es la mejor forma de evitar que la temperatura siga subiendo y alcance el temido umbral de los 2°C, lo que agravaría el cambio climático y lo convertiría en un problema irreversible.
  • Huella de carbono de productos: es el cálculo o cuantificación de los gases de efecto invernadero que se generan en la fabricación y/o desarrollo de un producto determinado.
  • Huella de carbono de eventos: es la cantidad de gases de efecto invernadero generados debido al uso de electricidad, transporte de asistentes, preparación de alimentos, entre otras fuentes de emisiones generadas durante la planificación y realización de un evento.
  • Huella de carbono de organizaciones: es el cálculo o cuantificación de los gases de efecto invernadero que produce una organización en su conjunto, para realizar sus productos o desarrollar sus servicios. Permite la identificación de todas las fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero y definir objetivos y medidas de reducción mediante el uso de energías más efectivas.

Reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero

Una organización que haya calculado su huella de carbono debe seguir avanzando y analizar los resultados obtenidos, para ver cómo puede reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. Para ello puede desarrollar un plan de buenas prácticas para la reducción de sus emisiones, en las que puede tener en cuenta entre otras medidas:

  • Sensibilización ambiental: concienciar a los trabajadores para modificar sus hábitos de comportamiento, especialmente en áreas como transporte, alimentación, consumo de energía, agua y gestión de residuos.
  • Reducción del consumo eléctrico: implementar tecnologías como contadores inteligentes, sistemas de control y monitoreo, maquinaria eficiente y energía solar para disminuir el consumo de energía en kilovatios/hora.
  • Optimización de la iluminación: aprovechar la luz natural y utilizar bombillas LED o lámparas fluorescentes de bajo consumo.
  • Eficiencia en la climatización: emplear fuentes de energía renovable como paneles solares térmicos, calderas de biomasa y energía geotérmica, además de mejorar el aislamiento de las instalaciones y regular la temperatura de manera eficaz.
  • Promoción de energías renovables: sustituir fuentes de energía contaminantes por opciones más sostenibles, como placas solares, aerogeneradores, calderas de biomasa y energía geotérmica.
  • Fomento del transporte sostenible: incentivar el teletrabajo, el transporte público o compartido, el uso de bicicletas y caminatas, así como la adopción de vehículos eléctricos o híbridos y prácticas de conducción eficiente, además de agrupar transportes y mercancías, planificando de forma adecuada las rutas.
  • Consumo responsable: priorizar la compra de productos necesarios, de proximidad y con menor huella de carbono.
  • Economía circular y gestión de residuos: aplicar principios de reducción, reutilización y reciclaje, así como una correcta segregación y gestión de residuos.
  • Implementación de sistemas de gestión ambiental y energética: implantar sistemas de gestión ambiental certificados conforme a las normas ISO 14001 (medio ambiente) o ISO 50001 (energía).

Compensación de las emisiones de gases de efecto invernadero

Una vez que la organización ha realizado el cálculo de su huella de carbono, el proceso sigue una secuencia clara: primero se prioriza la reducción directa de estas emisiones, y luego se aborda la compensación de aquellas que no pueden ser eliminadas (emisiones residuales). La compensación implica adquirir una cantidad equivalente de emisiones de gases de efecto invernadero para contrarrestar las emisiones generadas y lograr así la neutralidad de carbono.

Esta compensación se lleva a cabo mediante la adquisición de créditos de carbono que representan diversas acciones destinadas a mitigar el cambio climático. Estas acciones pueden incluir la implementación de proyectos que eviten la emisión de gases de efecto invernadero, como la adopción de energías renovables o la mejora de la eficiencia energética, así como la captura de carbono mediante la conservación y restauración de ecosistemas naturales, como bosques y humedales.

Los mercados de carbono ofrecen un marco para facilitar este intercambio. En el ámbito regulado, se encuentran los mecanismos establecidos por el Protocolo de Kioto, como el Mecanismo de Aplicación Conjunta (AC), el Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) y el Comercio de Emisiones (CE). Estos mecanismos permiten a los países industrializados cumplir con sus compromisos de reducción de emisiones mediante transacciones de derechos de emisión y la financiación de proyectos de mitigación en países en desarrollo.

Por otro lado, en el mercado voluntario, participan agentes que no están sujetos a los mecanismos regulados del Protocolo de Kioto. Estos pueden ser desde individuos hasta empresas, que desean contribuir a la mitigación del cambio climático compensando sus propias emisiones. En este contexto, se apoyan proyectos de reducción de emisiones en países en desarrollo, que abarcan una amplia gama de iniciativas relacionadas con energías renovables, eficiencia energética, reforestación y otros enfoques sostenibles.

En resumen, la compensación de emisiones juega un papel importante en la transición hacia una economía baja en carbono, complementando los esfuerzos de reducción directa de emisiones.

En Bureau Veritas Formación somos conscientes de que es primordial abordar la problemática del cambio climático, es por ello por lo que ayudamos a las empresas a formar a sus trabajadores a través de una amplia gama de programas formativos diseñados específicamente para hacer frente a estos desafíos cruciales, situándonos en la vanguardia de la enseñanza online en sostenibilidad.

Así por ejemplo el curso «Especialista en cambio climático, huella de carbono y economía circular» es tu oportunidad para marcar la diferencia si te apasiona el medio ambiente y buscas soluciones para combatir el cambio climático, ya que este curso te brinda las herramientas y conocimientos necesarios para convertirte en un agente de cambio. A través de este programa podrás adentrarte en los complejos mecanismos que impulsan el cambio climático y comprender su impacto en el planeta, aprender a calcular la huella de carbono y desarrollar estrategias efectivas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Te convertirás en un experto en economía circular y descubrirás cómo implementar modelos de producción y consumo sostenibles, preparándote para liderar la transición hacia un futuro más verde y resiliente.

Noelia Sanchez, Coordinadora del Área de Medio Ambiente, Sostenibilidad y Energía de Bureau Veritas Formación

Compartir
Close