





La Expo Osaka 2025 ha cerrado sus puertas hace pocas semanas y el Pabellón de España se presenta como una de las representaciones más visitadas del evento. Un proyecto que demuestra cómo la arquitectura efímera puede convertirse en un laboratorio de sostenibilidad real, integrando circularidad, trazabilidad material y experiencia ambiental en un mismo sistema constructivo. Con 3.500 m² de superficie, el pabellón se concibe bajo una mirada global y versátil, a través de un sistema modular de pórticos construidos con cedro rojo japonés, que facilita el montaje y desmontaje, la reutilización de piezas estructurales y la circularidad de los materiales, en línea con las exigencias de sostenibilidad fijadas por la organización. El uso de madera de proximidad y su reventa tras la exposición ejemplifican un modelo de eficiencia estructural y gestión responsable de recursos, donde el impacto ambiental se minimiza desde la fase de diseño.
Colaboración, narrativa y sostenibilidad
Desarrollado por Smart & Green Design, Enorme Studio y Extudio Architecture, el pabellón es el resultado de un proceso colaborativo que combina rigor técnico, creatividad e innovación sostenible. Un trabajo interdisciplinar que se consolida con varios reconocimientos internacionales, entre ellos el Premio de Plata a la Mejor Arquitectura y Paisaje, otorgado por el Bureau International des Expositions (BIE), y tres galardones en los World Expolympics Awards: Plata en Arquitectura Exterior, Plata al Pabellón Sostenible y Bronce al Concepto Temático. Fernando Muñoz, fundador de Smart & Green Design, afirma que proyectos para exposiciones universales deben “dejar de ser solo estructuras para convertirse en experiencias construidas desde la narrativa”. Y el pabellón español lo materializa con un planteamiento sólido y potente, donde la arquitectura se asume como una construcción de relato, un soporte tridimensional donde técnica, forma y mensaje funcionan de manera integrada y definen la experiencia del visitante. En este sistema complejo de relaciones, la sostenibilidad trasciende los materiales y la técnica, para entenderse como una forma en sí misma de proyectar: un relato que construye conciencia colectiva sobre el planeta en un juego simbólico entre nuestro interior y el exterior, unidos por el propio relato espacial del pabellón.
Materiales y eficiencia constructiva
La fachada del pabellón se concibe como un océano, metáfora que introduce la Corriente de Kuroshio, ese flujo marítimo que históricamente conecta a Japón y España, actuando como argumento central del proyecto e invitando a reflexionar sobre el equilibrio del planeta desde el interior y el exterior. La singularidad de la fachada se define con piezas cerámicas azules producidas por Cumella, una elección que une tradición artesanal e innovación tecnológica bajo criterios de eficiencia constructiva. El material actúa como sistema pasivo lumínico, aportando estabilidad visual al conjunto, mientras demuestra cómo la artesanía se integra en procesos constructivos de manera natural y contemporánea. El fondo del acceso principal se resuelve con una superficie digital que evoca el sol, integra la energía como recurso simbólico y educativo, y se activa mediante piezas audiovisuales comisariadas por Blanca de la Torre, con obras de artistas centrados en la relación entre energía, naturaleza y sostenibilidad.
Secuencia espacial y conciencia ambiental
Desde el exterior, el itinerario asciende hasta el punto más alto del pabellón y se interna en las “Corrientes del Océano”, la sección que desarrolla el argumento de Kuroshio en un entorno inmersivo de atmósfera y temperatura controlada. Proyecciones, sonido y luz recrean la profundidad marina, vinculando la economía azul con la innovación y la sostenibilidad como motores de equilibrio global. El pabellón se organiza como una secuencia ascendente y descendente, articulada por rampas suaves y espacios diáfanos que refuerzan la relación entre gravedad, cuerpo y conciencia espacial. Esta claridad estructural y economía material constituyen también estrategias de sostenibilidad, al reducir recursos y maximizar la eficiencia del sistema constructivo.
Un cierre que mira al futuro
El recorrido culmina en “Greetings from Spain”, un guiño a la postal tradicional reinterpretada como experiencia digital, a través de un espacio diáfano y luminoso que celebra la creatividad, la diversidad cultural y la sostenibilidad social como motores de futuro. Más que una exposición temporal, el pabellón, organizado por Acción Cultural Española (AC/E), se presenta como un modelo de arquitectura regenerativa: legado sostenible, experiencia compartida y relato tridimensional.




