La flor de sal de Xalte, un producto artesanal originario de las salinas de Colima, México, destaca por su pureza y proceso natural. Formada por la acción del sol, el aire y el mar, sin aditivos ni procesos químicos, Xalte ofrece una alternativa sostenible que resalta los sabores de la gastronomía mientras respeta el medioambiente.
Un proceso de recolección artesanal y responsable
La recolección de esta flor de sal se realiza de manera artesanal durante los meses del año cuando las condiciones climáticas lo permiten. Este proceso, libre de químicos y técnicas industriales, minimiza el impacto ambiental y garantiza la conservación de los minerales esenciales presentes en la sal. Al no recurrir a métodos invasivos, como el dragado o bombeo artificial, Xalte respeta los ecosistemas marinos y fortalece la economía local mediante la colaboración con las comunidades de Colima.
Compromiso ambiental en cada etapa del proceso
Xalte va más allá de la producción ética; su compromiso con la sostenibilidad se refleja en cada aspecto de su cadena de valor. Desde la optimización de rutas logísticas para reducir las emisiones de CO2 hasta el uso de envases reciclables y en transición hacia opciones biodegradables, la marca busca minimizar su huella ecológica. Además, Xalte trabaja con distribuidores comprometidos con el medioambiente, apostando por un futuro libre de plásticos de un solo uso.
Mirando al futuro: Innovación y conservación
Conscientes del impacto que los ecosistemas marinos tienen en la biodiversidad global, Xalte continúa fortaleciendo sus alianzas con proyectos de conservación marina. La marca también está desarrollando envases 100% compostables y reutilizables, y planea implementar energías renovables en sus procesos de secado y almacenamiento. Este enfoque integral de sostenibilidad no solo ofrece un producto de alta calidad, sino que también fomenta un cambio hacia un consumo responsable y respetuoso con el planeta.



