La Comisión Europea ha seleccionado a Benidorm entre los tres finalistas del European Green Leaf Award 2028, que distingue a municipios de entre 20.000 y 100.000 habitantes por su gestión ambiental. El jurado destaca su capacidad para reducir emisiones y gestionar el agua en un entorno con una carga turística excepcional. La decisión final se conocerá el 8 de octubre en Guimarães.
El argumento del jurado
El panel de expertos independientes de la Comisión Europea subraya que Benidorm destaca en todos los ámbitos de la sostenibilidad urbana, con especial reconocimiento a su gestión del agua y su adaptación al cambio climático. El elemento diferencial en su candidatura es haber logrado reducir emisiones mientras gestiona un volumen turístico que supera con creces la población residente, usando infraestructuras verdes para mitigar el efecto isla de calor urbano.
Compite en la categoría Hoja Verde con Chiclana de la Frontera, también española, y la localidad portuguesa de Estarreja. El título puede recaer en una o dos ciudades, y cada ganadora recibe 200.000 euros para financiar iniciativas ambientales, además de visibilidad internacional y acceso a la red europea de municipios líderes en sostenibilidad.
España, con dos candidatas en la categoría menor y Zaragoza en la mayor
En la categoría Capital Verde Europea, destinada a ciudades de más de 100.000 habitantes, Zaragoza compite con Aalborg (Dinamarca), Bielsko-Biała (Polonia), Košice (Eslovaquia) y Oporto (Portugal). Ambas candidaturas españolas en 2028 reflejan un interés creciente de los municipios del país por los reconocimientos europeos de sostenibilidad urbana, que desde su creación han distinguido a 18 capitales verdes y 21 ciudades hoja verde.
El calendario hasta octubre
Los días 7 y 8 de octubre, los finalistas presentarán ante el jurado en Guimarães su visión ambiental y las estrategias de gobernanza y comunicación previstas si resultan seleccionados. La ceremonia de entrega tendrá lugar el 8 de octubre en esa misma ciudad, actual Capital Verde Europea.
Para los gestores municipales y las empresas que operan en destinos turísticos de alta densidad, la candidatura de Benidorm plantea un argumento de interés: que la presión turística y la sostenibilidad urbana no son necesariamente incompatibles si se articulan políticas de gestión del agua, control de emisiones e infraestructura verde con suficiente rigor técnico. El resultado de octubre dirá si el jurado europeo avala esa lectura.
