La Alianza Residuo Cero y la plataforma Ley de Residuos Ya, que agrupan a 130 entidades, han reclamado al Ministerio para la Transición Ecológica que la revisión del real decreto de envases corrija una laguna jurídica que permite a promotores de festivales presentar como reutilizables vasos que no forman parte de ningún circuito real de retorno, lavado y nueva puesta en circulación. La revisión del reglamento europeo de envases, aplicable desde agosto de 2026, es la ventana regulatoria que ambas organizaciones señalan como oportunidad para cerrar ese hueco.
Un vaso resistente no es un vaso reutilizable
El Real Decreto 1055/2022 obliga a los promotores de festivales, conciertos y eventos culturales o deportivos a implantar alternativas a los envases de un solo uso desde el 1 de julio de 2023. Si optan por vasos reutilizables, deben cumplir la norma UNE-EN 13429:2005 y, si cobran depósito, habilitar mecanismos para su devolución.
El problema, según la Alianza Residuo Cero, es que la norma no define con precisión qué debe ocurrir para que un vaso pueda considerarse realmente reutilizado. Esa falta de concreción deja espacio para que un vaso más grueso o con un mensaje impreso verde se comercialice como reutilizable sin que exista ningún sistema de recogida, lavado ni redistribución detrás.
“Un vaso no es reutilizable porque sea más grueso o porque lleve un mensaje sostenible. Lo es si se retorna, se lava y vuelve a circular. Sin retorno no hay reutilización”, afirma Rosa García, portavoz de la Alianza Residuo Cero. En la práctica, muchos de estos vasos terminan en la basura, abandonados en el recinto o acumulados en los hogares, cumpliendo la misma función ambiental que un desechable convencional.
Siete medidas para hacer operativa la reutilización
Las dos organizaciones han presentado al Ministerio un conjunto de demandas concretas. Reclaman que la norma defina legalmente qué es un sistema efectivo de reutilización vinculado a retorno, recogida separada, lavado y nueva puesta en circulación, que los festivales dispongan de puntos de retorno visibles y operativos hasta el final del evento, y que se establezca información clara para el consumidor sobre si lo que paga es un depósito retornable o la compra de un objeto.
Piden también que los promotores acrediten datos verificables: cuántos vasos se ponen en circulación, cuántos se recuperan y cuántos se reutilizan efectivamente. A eso añaden la necesidad de inspección y régimen sancionador, la exigencia de sistemas auditables como condición para recibir autorizaciones o financiación pública, y una protección explícita para los operadores que sí asumen los costes logísticos de un circuito real frente a quienes usan la etiqueta sin cumplir los requisitos.
García lo resume: “La reutilización no es un objeto, es un sistema. Y un sistema necesita retorno, logística, lavado, trazabilidad, información clara y control público”.
La ventana regulatoria de agosto de 2026
El Ministerio ha confirmado que trabaja en un nuevo real decreto de envases para adaptar el marco estatal al Reglamento europeo 2025/40, aplicable con carácter general a partir del 12 de agosto de 2026. Para la Alianza Residuo Cero, esa revisión es la oportunidad para evitar que vasos, pajitas, platos y vasos de cartón plastificado queden atrapados en un limbo legal que permita presentarlos como reutilizables sin serlo.
El debate sobre los vasos en festivales es, en ese sentido, un caso de laboratorio para una cuestión más amplia: si la regulación española será capaz de traducir el mandato europeo de economía circular en obligaciones operativas verificables, o si seguirá dejando margen suficiente para que la reutilización quede en declaración de intenciones.
