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Contaminación acústica, asignatura pendiente en las ciudades

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La Ley de Calidad de la Arquitectura, que acaba de ser aprobada por el Senado, no se refiere en ningún momento al confort acústico en las viviendas. A pesar de que algunas asociaciones como AFELMA (Asociación de Fabricantes Españoles de Lanas Minerales Aislantes) y ATEDY (Asociación Técnica y Empresarial del Yeso) han insistido en sus reuniones con los diferentes partidos políticos que el ruido y la contaminación acústica son asignaturas pendientes para la edificación y la rehabilitación en España.

Las dos asociaciones llevan tiempo reclamando medidas para que se tome en cuenta el factor del ruido en la actual ola de rehabilitación subvencionada con fondos europeos y que también se apueste por el aislamiento acústico en la obra nueva.

AFELMA y ATEDY se han mostrado satisfechas por la recomendación de la Asamblea Ciudadana por el Clima de reducir la contaminación acústica, reivindicación de ambas entidades, que reclaman la buena utilización de los más de 6.330 millones de euros del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia que corresponden a la renovación del parque edificado para abordar el reto del aislamiento acústico de las viviendas en España.

Contra la contaminación acústica

Dentro de las recomendaciones que ha publicado recientemente la Asamblea Ciudadana por el Clima, órgano compuesto por 100 personas representativas de la sociedad española, que constituyó el Gobierno con el propósito de alentar medidas que ayudaran a ralentizar el cambio climático, se menciona la de “reducir la contaminación lumínica y acústica, incluyendo el cumplimiento de la legislación vigente”.

El documento también reclama la promoción de más espacios verdes sin ruido ni luz artificial y la regulación de los niveles de ruido y luz “pensando en los seres vivos”.

Alertaron recientemente AFELMA y ATEDY de que el actual Código Técnico (Documento básico de protección frente al ruido DB-HR), que se elabora en 2009, no considera las mejoras en materia de aislamiento acústico cunado se rehabilita una vivienda, que permitiría limitar el nivel de aislamiento contra el ruido al tiempo que se protege contra el frío o el calor.

La realidad es que si no se toman medidas concretas, el problema del ruido en las viviendas españolas pueda acabar empeorando con respecto a la situación del momento, en la que ya España está bastante retrasada en relación a los países del entorno sobre protección frente al ruido.

El ruido en los colegios

Una reciente investigación, realizada en 38 centros escolares de Barcelona (participaron 2.680 niños de entre siete y diez años) y publicada por la revista Plos Medicine, analizó la capacidad de atención y la memoria de trabajo. Al mismo tiempo, los investigadores del Instituto de Salud Global Barcelona (ISGlobal) midieron el ruido que tenían que soportar habitualmente en el interior de las aulas, en el patio y en el exterior de cada colegio.

Las diferencias entre los colegios con más y menos ruido procedente del tráfico fueron muy evidentes. Después de un año, la progresión de la memoria de trabajo, la memoria de trabajo compleja y la capacidad de atención fue más lenta en las escuelas que padecían mayor contaminación acústica.

Un aumento de 5 decibelios (dB) en los niveles de ruido exterior significó un desarrollo de la memoria de trabajo un 11,4% más lento que la media y de la memoria de trabajo compleja un 23,5% menor. Además, una exposición a 5 dB adicionales de ruido del tráfico exterior motivó un desarrollo de la capacidad de atención un 4,8% más lento que la media.

Enfermedades

La peor evolución de las habilidades cognitivas de los estudiantes sucede también en los que tiene picos más acusados, variaciones puntuales en la intensidad del ruido del tráfico rodado. Los colegios de la Ciudad Condal con niveles medios también registran malos resultados sobre la evolución de la capacidad de atención de los menores, pero no en las pruebas de memoria de trabajo.

Los investigadores creen que sufrir ruidos en el colegio resulta más perjudicial porque afecta a momentos más vulnerables de concentración y a procesos de aprendizaje. La Organización Mundial de la Salud (OMS) vincula el ruido del tráfico con enfermedades cardiovasculares en adultos, trastornos del sueño y estrés.

La pandemia de COVID-19 ha obligado a abrir más las ventanas, lo que ocasiona mayores niveles de ruido procedente del tráfico exterior. Por el contrario, la limitación de la velocidad del tráfico en algunas vías urbanas a 30 kilómetros por hora, en vigor desde hace un año, podría haber reducido el problema en algunos casos.

Soluciones

Las deficiencias estructurales de las aulas españolas en materia acústica motivaron que AG Bell International, entidad que trabaja para mejorar la calidad de vida de las personas con sordera e hipoacusia elaborara el documento “Accesibilidad auditiva en los centros escolares”, con propuestas de medidas para acondicionar los espacios escolares y recomendaciones a la comunidad educativa para la concienciación del problema.

Los estudios estiman que un 60% de los centros sufren contaminación acústica en las aulas, producida, principalmente, por la reverberación debida a los materiales de construcción y mobiliario.

La contaminación acústica entorpece los procesos de atención y aprendizaje, con mayor impacto en aquellos cuya primera lengua no es la lengua vehicular, en los que tienen dificultades de atención y en los niños con discapacidad auditiva. Además, el ruido del habla obliga a alzar la voz a los docentes, lo que puede causar patologías de voz y estrés.

Medidas

El control de la reverberación y el nivel de ruido posibilita la creación de condiciones en las que resulta más sencillo mantener la atención del alumnado, comprender los mensajes y mejorar la interacción entre los alumnos y de estos con los docentes.

La primera medida para reducir el ruido consiste en nombrar a una persona responsable en accesibilidad, que analizará las medidas que se pueden adoptar usando un cuestionario de valoración de accesibilidad auditiva y propondrá las acciones adecuadas.

Las soluciones pasan por los materiales de construcción: instalación de techos, paredes y suelos con materiales absorbentes. Otras propuestas tienen como propósito la reducción de ruidos procedentes del exterior (calle, patios), como los generados en el interior del centro (pasillos, aseos, comedor, otras aulas).


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