Dice la sabiduría popular que no valoramos realmente las cosas que tenemos hasta que nos vemos sin ellas. Esta proclama aplica a cualquier ámbito de la vida y un buen ejemplo lo encontramos en algo tan básico como el agua; precisamente por lo cotidiano que resulta abrir el grifo y que brote este líquido como por arte de magia, en ocasiones descuidamos su trascendencia.
Muchas regiones —no tan lejanas— han comprobado las dificultades que entraña la escasez de agua. Y en los últimos años, incluso algunas zonas de nuestro país han sufrido las consecuencias en forma de restricciones al consumo y medidas extraordinarias.
Las lluvias de la pasada primavera han aliviado la situación hidrológica en muchas partes de España; en otras que ya gozaban de buena salud hídrica, como la Comunidad de Madrid, estas mismas precipitaciones han llevado a los embalses a cotas históricas. El nivel de las reservas que gestiona Canal de Isabel II se encuentra por encima de la media para estas fechas, sin embargo, para los técnicos de la empresa pública «esta situación no quiere decir que podamos confiarnos».
De hecho, como es habitual, el nivel de agua almacenada ya ha comenzado a descender con la llegada del estío, fruto del aumento del consumo propio de estas fechas y de la reducción drástica de aportaciones, también común en este periodo.
Desde Canal se insiste con un mensaje que viene promulgando desde hace décadas: el agua es un recurso tremendamente valioso, imprescindible, por lo que independientemente de la situación hidrológica, conviene usarla de modo eficiente y responsable. Dicho de otra manera: los tiempos de bonanza no justifican el despilfarro. Dado que desconocemos cómo se van a comportar los próximos meses en cuanto a precipitaciones, resulta sensato abogar por la prudencia incluso en un escenario teóricamente favorable.
Cómo podemos “llover” los ciudadanos
La referencia a las precipitaciones resulta inevitable, pues son ellas principalmente las que llenan nuestras reservas, como quedó demostrado durante las borrascas de marzo y abril, que nutrieron de agua a los embalses de la región con aportaciones nunca vistas. Ahora, una vez pasada la temporada de aguaceros, y dado que resulta imposible adivinar por cuánto tiempo las nubes se han tomado un descanso, Canal nos recuerda que, durante los meses de puro sol, somos los ciudadanos quienes, de alguna forma, «podemos llover».
Llovemos cuando acortamos la duración de la ducha, cuando cerramos el grifo al enjabonar(nos), cuando llenamos al máximo el lavavajillas y la lavadora, cuando instalamos economizadores en la grifería de nuestra casa, cuando regamos a las horas adecuadas para minimizar la evaporación, cuando reparamos una fuga o una cisterna rota… cada vez que ahorramos agua, en definitiva, es como si lloviera un poco.
Con el lema «Tú puedes llover», Canal quiere dejar claro que esos pequeños gestos de ahorro, puestos en práctica por una gran colectividad, pueden equivaler a un buen chubasco sobre los embalses. Para promover esta conducta, la compañía divulga recomendaciones de ahorro de manera continua en su canal de YouTube, sus redes sociales y su página web.
Sea como fuere, los ciudadanos son cada vez más conscientes de la importancia de hacer un uso responsable del agua; los madrileños llevan años demostrando este compromiso en su día a día, mediante acciones cotidianas que contribuyen a mantener una demanda sostenible de este recurso limitado. Así lo reflejan los datos: en 2024, el consumo de agua en los hogares de la Comunidad de Madrid fue de 121 litros por habitante al día, el más bajo de los últimos 18 años (y también un dato inferior a la media nacional).
La gestión eficiente de Canal, contribución fundamental para el ahorro
Pero no toda la responsabilidad en el cuidado del agua ha de recaer en el ciudadano de a pie. Canal de Isabel II es consciente de que el esfuerzo en el ahorro no solo puede depender de los usuarios, sino también de su buen hacer como gestora del agua en la región: «En Canal trabajamos como si cada día fuera el primero de la próxima sequía», apuntan desde la empresa pública.
Esta estrategia se plasma principalmente en la apuesta por la regeneración y reutilización de agua (15 hectómetros cúbicos reutilizados en 2024), en las inversiones para modernizar tuberías (347 kilómetros renovados en 2024) y en la búsqueda activa de fugas (la red de distribución madrileña es la más eficiente de España: solo un 1,86 % de pérdidas reales frente al 15,36 % de la media nacional).
Con todo, gracias a la concienciación ciudadana y a su esfuerzo inversor, Canal de Isabel II ha conseguido reducir el consumo de agua per cápita en la Comunidad de Madrid en más de un 30 % desde la última sequía de 2005.
