Un estudio del Centro Común de Investigación de la UE revela que más del 70% de las inundaciones europeas de los últimos 30 años fueron eventos compuestos acompañados de sequía, olas de calor, vientos o condiciones húmedas previas y que sus pérdidas económicas fueron 2,8 veces superiores a las de los episodios aislados. El hallazgo cuestiona los modelos de riesgo, los marcos de seguros y los sistemas de alerta temprana actuales, que siguen tratando las inundaciones como fenómenos independientes.
Un riesgo que se subestima sistemáticamente
El estudio, publicado por el Joint Research Centre (JRC) de la Comisión Europea, analiza más de 1.300 episodios de inundación en Europa durante los últimos 30 años y concluye que los eventos compuestos no son la excepción, sino la norma. Todos los episodios responsables de las mayores pérdidas económicas pertenecían a esta categoría.
Los investigadores identificaron cinco tipos de eventos combinados: inundaciones precedidas por condiciones húmedas, transiciones de sequía a inundación, secuencias de ola de calor e inundación, episodios de frío e inundación y tormentas de viento acompañadas de inundación. Las regiones donde estas combinaciones son más frecuentes sufren pérdidas medias sistemáticamente mayores, incluso descontando el tamaño de la inundación y la vulnerabilidad local de cada territorio.
El efecto se amplifica en las regiones ya frágiles: “Los riesgos físicos y sociales se refuerzan mutuamente”, apuntan los expertos del JRC, lo que convierte a las zonas más vulnerables en las que más se alejan de los modelos de riesgo convencionales.
Una tendencia que se acelera
Entre los años ochenta del siglo pasado y la década de 2010, los eventos compuestos aumentaron un 186%, frente a solo un 16% en el caso de las inundaciones aisladas. Es una divergencia que apunta a que el cambio climático no solo intensifica los fenómenos extremos por separado, sino que multiplica su coincidencia temporal y geográfica.
El sur de Europa, Europa central y la zona mediterránea presentan la mayor diversidad de tipos de riesgos combinados. Las tormentas de viento acompañadas de inundación predominan en las áreas mediterráneas y atlánticas, mientras que las inundaciones asociadas a secuencias húmedas dominan en amplias zonas de Europa central y sudoriental.
Implicaciones para seguros y modelos financieros de riesgo
El estudio tiene implicaciones directas para la industria aseguradora y los modelos financieros de riesgo. El JRC señala que la infravaloración sistemática del riesgo de inundaciones compuestas apunta a la necesidad de revisar los modelos de pérdidas y los marcos de fijación de precios que tratan los riesgos de forma aislada. Una póliza calibrada para una inundación típica puede quedar muy por debajo de las pérdidas reales cuando esa inundación llega tras una sequía o coincide con una tormenta de viento.
Para los sistemas de alerta temprana multirriesgo que la UE está desarrollando activamente, el JRC concluye que integrar información sobre riesgos combinados —y no solo sobre la gravedad de las inundaciones— podría mejorar significativamente la capacidad para anticipar los episodios más destructivos. Es un cambio metodológico con implicaciones tanto para la gestión pública de emergencias como para la valoración de activos expuestos a riesgo climático en carteras de inversión.
El análisis refuerza la posición del JRC de que los marcos europeos de gestión del riesgo de catástrofes están “cada vez más obligados a adoptar enfoques multirriesgo”, en línea con el objetivo europeo de anticipar resiliencia ante desastres.
