La producción mundial de arroz casi se duplicó entre los años sesenta y la década de 2010 pese a que el cambio climático redujo los rendimientos en torno a un 7%, según un estudio de la Universidad de Illinois Urbana-Champaign publicado en Scientific Reports. La compensación llegó por la vía del manejo agrícola: expansión del riego, fertilizantes nitrogenados y mejoras técnicas aportaron el 76% del incremento global de producción en el periodo analizado, entre 1961 y 2015.
La expansión de las áreas cultivadas explicó el 52% del crecimiento total, con el riego como factor principal dentro de ese componente (39%). El mayor uso de fertilizantes nitrogenados y estiércol aportó cerca del 24% adicional. El aumento de CO₂ atmosférico también contribuyó positivamente, mejorando la eficiencia fotosintética y elevando los rendimientos en torno al 30%, aunque sin neutralizar los riesgos del calentamiento global en regiones como India, Indonesia o China.
El estudio subraya que ese modelo de crecimiento tiene límites. El incremento en el uso de fertilizantes e insumos plantea desafíos crecientes de contaminación, emisiones y eficiencia en el uso de recursos. Los investigadores apuntan que las próximas décadas exigirán encontrar un equilibrio entre productividad y sostenibilidad ambiental, con variedades capaces de mantener rendimientos con menor dependencia de fertilizantes sintéticos y sistemas de riego más eficientes ante la presión creciente sobre los recursos hídricos.
