Escrito por 00:01 Alimentación, Comunicados, Economía, fija

La economía circular, clave en la lucha contra el cambio climático

Compartir

El cambio climático es un tema recurrente en los medios de comunicación, generando una creciente preocupación a nivel global. Sin embargo, es fundamental comprender en profundidad qué implica este fenómeno y cómo las actividades humanas contribuyen a su aceleración.

Anualmente, observamos un incremento en las temperaturas y una reducción en las precipitaciones, tendencias que los modelos matemáticos proyectan podrían resultar en un aumento de temperatura global entre 2,5 y 2,9ºC durante este siglo. Según un estudio de Parra, S. (febrero de 2024), el año 2023 marcó un récord como el más cálido en 174 años, anticipando mayores temperaturas para 2024. Estos cambios climáticos ya están teniendo impactos significativos, incluyendo la disminución del hielo invernal en la Antártida y una extinción masiva de especies, lo que pone en riesgo nuestra seguridad alimentaria, los medios de subsistencia y la salud tanto humana como de los ecosistemas, según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (2020).

El ser humano y el cambio climático: la huella de carbono

Existe un consenso científico-político sobre la influencia humana en el cambio climático, resaltando la importancia de adoptar medidas para reducir nuestra huella de carbono. El CO2, principal causante del efecto invernadero, ha aumentado un 48% desde la era preindustrial, siendo el metano y los óxidos nitrosos otros contribuyentes significativos. La Global Footprint Network señala que la huella de carbono humana ha crecido exponencialmente, representando el 60% del impacto ambiental total.

Existen tres tipos de huella de carbono:

  • Huella de carbono personal: deriva de los hábitos de consumo personales. Incluye las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) asociadas a medios de transporte, el uso de energía en el hogar para calefacción y los hábitos alimenticios y de consumo de bienes.

Según la ONG The Nature Conservancy, cada ser humano genera una media de casi 4 Tn de CO2 / año. Es importante resaltar que en países como Estados Unidos esta cantidad se cuadruplica por persona y año.

  • Huella de carbono de producto: Hace referencia a las emisiones de GEI durante las etapas distintas etapas del ciclo de vida de un producto (extracción de materias primas, proceso productivo, generación de la energía necesaria para su funcionamiento, transporte entre etapas, uso y tratamiento como residuo).
  • Huella de carbono corporativa: Determina el inventario de emisiones de GEI derivado de la actividad de una empresa u organización. Permite identificar medidas de eficiencia energética y medidas de actuación con otras empresas del sector.

Para calcular la huella de carbono se usan estándares internacionales como el GHG protocol, multiplicando el consumo (actividad) por su factor de emisión, teniendo en cuenta el combustible utilizado, el tipo de energía o la actividad considerada.

Entre los sectores que generan una mayor huella de carbono destaca el sector petrolífero. Algunas empresas de este sector están desarrollando estrategias para minimizar su impacto, como, por ejemplo:

  • Aramco, que ha invertido en tecnologías de captura y almacenamiento de carbono (tecnologías aún en desarrollo) con el objetivo de capturar una gran cantidad de las emisiones de carbono de la industria del petróleo y gas.
  • Coal India Ltd. que ha trabajado para mejorar su eficiencia energética y está invirtiendo en tecnologías de energía renovable para reducir su impacto ambiental.

Estrategias para luchar contra el cambio climático: la economía circular

La convención del clima de París (celebrada en el 2015) estableció que los países y actividades industriales deben tender hacia la descarbonización o neutralidad de las emisiones en 2050. Junto a ello, el objetivo de desarrollo sostenible número 13 “Acción por el Clima” establece la necesidad de adopta medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos.

Las visibles consecuencias del cambio climático y de la contaminación derivada de nuestra actividad han concienciado a la sociedad. Nosotros, los seres humanos, tenemos un papel fundamental para mitigar los daños causados.

Según CGRi, más del 90% de los materiales existentes en los productos son eliminados, es decir, no se busca un uso alternativo que minimice el impacto visual de los vertederos (que contribuye a la contaminación del entorno) y reduzca la necesidad de extraer materias primas (con el consecuente agotamiento de los recursos naturales).

Con el objetivo de reducir el daño sobre el medio ambiente, desde hace unos años se ha desarrollado el modelo de economía circular, buscando dar un uso sostenible a los recursos naturales y diseñar bienes de consumo con una mayor vida útil (luchando contra la obsolescencia programada).

Numerosas empresas están desarrollando estrategias para integrar la economía circular en sus procesos productivos. Entre ellas se encuentran:

  • Inditex, que desde el año 2020 tiene implantado un programa de embalajes sostenibles “Green to pack”, buscando introducir materiales reciclados, alargar su vida útil y facilitar su reciclaje. Para ello, en el año 2020 compró 16 millones de cajas certificadas FSC que tenían un 64% de cartón reciclado, las cuales envió directamente a los proveedores para que estos las utilicen al entregar sus productos, reutilizando estas cajas para enviar los productos a los distintos centros de distribución a nivel mundial. Este tipo de cajas se utilizan lo máximo posible, alrededor de 5 usos de medida, y después se llevan a reciclar. El carbón obtenido en el reciclado de las cajas se usa, entre otras aplicaciones, para fabricar las cajas de envíos online de Zara.
  • La multinacional Kellogg´s y la cervecería británica Seven Bro7hers han reciclado hojuelas rechazadas de fábrica para crear un tipo de cerveza IPA. Los copos de maíz que no pasaron el control de calidad para estar en la caja de cereales reemplazan parte del grano de trigo en la mezcla de cerveza, reduciendo el desperdicio de alimentos y revalorizando lo que se podría haber convertido en residuo, creando «circularidad» en los ciclos biológicos.

En resumen, es imperativo que, como sociedad, reconozcamos nuestra responsabilidad en la mitigación del cambio climático, adoptando un enfoque proactivo para preservar el medio ambiente para las futuras generaciones. La acción colectiva e individual, respaldada por políticas y estrategias sostenibles, es fundamental para enfrentar este desafío global de manera efectiva.

En el contexto de la urgente necesidad de actuar contra el cambio climático y reducir la huella de carbono, Bureau Veritas Formación destaca por tener una de las ofertas formativas más amplias en la materia. Su catálogo incluye una amplia gama de cursos diseñados para abordar estos desafíos críticos, que le posicionan en la vanguardia de la educación ambiental. El curso “Especialista en cambio climático, huella de carbono y economía circular”, impartido completamente online, representa una oportunidad excepcional para aquellos que buscan no solo entender los complejos mecanismos detrás del cambio climático, sino también desempeñar un papel activo en la mitigación de sus efectos. Este programa está meticulosamente diseñado para facilitar a los estudiantes el dominio de estrategias efectivas para la reducción de emisiones y la implementación de prácticas sostenibles en diversos sectores, preparándolos para liderar la transición hacia un futuro más sostenible.

Lucía Grijalbo (Profesora del área de Sostenibilidad, ESG, Medio Ambiente y Responsabilidad Corporativa)

Compartir
Close