El Boletín 18 del Observatorio de la Economía Circular de la Fundación Fórum Ambiental revela una paradoja en el modelo español: España ocupa posiciones de liderazgo europeo en certificaciones ambientales y ecoinnovación, pero las actividades directamente vinculadas a la economía circular apenas representan el 1,6% del valor añadido bruto y el 2% del empleo total, cifras estancadas durante la última década.
Liderazgo en certificaciones, peso marginal en la economía
España es el tercer país europeo por número de organizaciones registradas en el sistema EMAS, con 853 entidades certificadas, y el segundo en productos con la etiqueta ecológica europea Ecolabel, con más de 15.600 productos certificados. El Registro de Huella de Carbono del MITECO suma ya 5.876 organizaciones inscritas, impulsado por las nuevas obligaciones regulatorias en materia climática.
Sin embargo, esa posición de vanguardia en sostenibilidad verificada no se traduce en peso económico de la circularidad. El 1,6% del VAB y el 2% del empleo asociado a actividades circulares apenas han variado en diez años, lo que apunta a que las certificaciones y los registros reflejan un compromiso con la sostenibilidad pero no necesariamente una transformación del modelo productivo.
Ecoinnovación al alza, financiación verde a la baja
El indicador más favorable del boletín es el de ecoinnovación. España alcanza 127 puntos en el Índice de Ecoinnovación, un 26% más que hace diez años, situándose por encima de la media europea gracias al desarrollo de tecnologías limpias, procesos más eficientes y un uso más racional de los recursos.
El contrapunto llega por la financiación. En 2023, los bonos verdes representaron solo el 5% del total de emisiones realizadas en España, con descenso respecto al año anterior. El informe atribuye la caída al contexto económico internacional, pero lo señala como señal de alerta: sin instrumentos financieros que respalden la transición circular, los avances en innovación y certificación difícilmente escalarán al tejido productivo.
El diagnóstico del Observatorio
La conclusión del boletín es que España avanza de forma sostenida en innovación y sostenibilidad empresarial, pero que la circularidad no ha conseguido todavía convertirse en ventaja competitiva para la economía en su conjunto. Acelerar esa integración en el tejido productivo y reforzar la financiación verde son los dos frentes que el Observatorio señala como prioritarios para cerrar la brecha entre el liderazgo en certificaciones y el impacto económico real de la economía circular.
