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Las pymes también pueden (¡y deben!) descarbonizar su actividad

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Aga Lisowska, head of Workspace Experience de Impact Hub

Aga Lisowska, head of Workspace Experience de Impact Hub

La descarbonización de la economía se ha convertido en uno de los grandes desafíos a los que se enfrentan las empresas, situándose entre los asuntos prioritarios de la agenda de las grandes compañías. Y también de las pymes, desde que la Unión Europea se marcará el objetivo de alcanzar la neutralidad de carbono en 2050 para cumplir con el Acuerdo de París. Además, la UE se ha comprometido a reducir las emisiones en un 55% para 2030, según el Pacto Verde Europeo, convirtiendo la presente década en un reto mayúsculo a nivel corporativo.

En el inicio del siglo XXI, cuando se empezó a gestionar la sostenibilidad, las cuestiones medioambientales primaban sobre las sociales, mientras las de gobernanza han ido ganando relevancia, a la vez que se iba impulsando su regulación desde Europa y a nivel nacional. Actualmente los criterios ASG (Ambientales, Sociales y de Gobernanza) no se entienden por separado y son igual de relevantes a la hora de gestionar las organizaciones.

Estrategias o políticas para descarbonizar

Las estrategias o políticas medioambientales de las empresas suelen desarrollarse desde el cuidado y conservación del entorno, el uso sostenible de los recursos, la apuesta por la circularidad y la reducción y compensación de emisiones de CO2 derivadas de su actividad. Muchas empresas, sobre todo las grandes, ya han asumido compromisos para llegar a la neutralidad de carbono durante las próximas décadas. En el caso de las pymes, la legislación no les obliga a ello, y muchas todavía no se han puesto manos a la obra, salvo que, siendo proveedores de grandes compañías, estas se lo hayan requerido. O por supuesto, también las hay que lo hacen por convencimiento propio. Para aquellas que deseen avanzar hacia la neutralidad de carbono, estos serían los principales pasos:

Análisis de materialidad. En primer lugar, es necesario realizar un análisis de materialidad para identificar los aspectos en los que más impacta la actividad de la empresa, con el objetivo de repensar la forma de hacer las cosas y buscar alternativas más sostenibles que reduzcan su impacto ambiental.

Plan de sostenibilidad. El siguiente paso es fijarse los compromisos ASG y establecer una política medioambiental con sus objetivos y metas, y las medidas realistas a adoptar para reducir las emisiones, asignando los recursos necesarios para alcanzarlas.

Cálculo de emisiones. Este aspecto es clave. Necesitamos conocer el volumen de CO2 que la compañía genera para conocer de qué punto partimos y poder comprobar la evolución y resultados de las medidas adoptadas.

Calculo de  la huella de carbono

Para calcular la huella de carbono la herramienta internacional más utilizada es el protocolo GHG, que divide las fuentes de emisión de la actividad empresarial en tres alcances: las emisiones directas (Alcance 1), producidas en fuentes propiedad del negocio, y por tanto bajo su responsabilidad; y las emisiones indirectas (Alcance 2 y 3), derivadas de fuentes de emisión propiedad de otra entidad, y están fuera de control de la empresa que realiza el análisis. La metodología para realizar este cómputo partiría, por tanto, de identificar las fuentes de emisión, recoger y analizar los datos de su actividad, y calcular la posible reducción que sería posible conseguir con las implementaciones correspondientes.

Compensación de emisiones. Una vez que conocemos nuestra huella de carbono, podemos compensarla, a través de entidades que llevan a cabo acciones de protección del medio ambiente o proyectos de reforestación para que los árboles absorban una cantidad de CO2 equivalente a la emitida. Por otra parte, no todo es reforestación, también se pueden desarrollar iniciativas de eficiencia energética, sustitución de combustibles fósiles por energías renovables o tratamiento de residuos.

Las pymes representan más del 98% de la actividad económica de nuestro país y su involucración es esencial para alcanzar la descarbonización de la economía.

AUTOR: Aga Lisowska, head of Workspace Experience de Impact Hub

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