Cinco especialistas del sector reunidos en un laboratorio del Foro de las Ciudades de Madrid identificaron tres frenos principales para avanzar hacia la circularidad en residuos urbanos: el rechazo ciudadano a las tasas de generación por falta de comunicación, la lentitud regulatoria que frena la innovación tecnológica y la ausencia de indicadores homogéneos para medir el progreso de la economía circular.
Las tasas de basura llegan sin explicación y generan rechazo
Uno de los debates más tensos del encuentro giró en torno a las tasas de residuos basadas en el principio de pago por generación, que varios municipios españoles están introduciendo para cumplir con las exigencias de la Ley de Residuos y de la normativa europea. El problema no es el instrumento en sí, sino su implementación: los participantes fueron mayoritariamente críticos con un proceso marcado por la falta de comunicación y la ausencia de directrices claras para los ayuntamientos.
César Rico, vicepresidente de ANEPMA, lo resumió sin ambages: “Este es un momento de grandísima confusión para la ciudadanía”. Rico defiende la necesidad de las tasas para internalizar los costes reales de la gestión de residuos y evitar el vertido, pero reconoce que resultan muy difíciles de explicar a la población sin un esfuerzo previo de comunicación que vincule el pago con el impacto ambiental real.
De residuo a recurso: biometano para los autobuses de Madrid
El caso más concreto presentado en el laboratorio fue el de PreZero España en Madrid. Teodoro Sánchez, delegado de Tratamiento de Residuos de la compañía, describió cómo la fracción orgánica recogida a través del quinto contenedor se transforma en biometano, que posteriormente se emplea como combustible para los autobuses de la EMT madrileña. Es un ejemplo de circuito cerrado urbano: el residuo generado por el ciudadano vuelve a él en forma de movilidad pública más limpia.
Teresa Simorte, de FCC Medio Ambiente, amplió el enfoque con el concepto de simbiosis industrial urbana: lo que para una empresa es un residuo puede ser un producto para otra. “Se trata de conectar con las realidades de otros sectores en los que nuestros residuos pueden aportar un valor”, señaló.
Reciclar mejor, no solo más
Juan Carlos Arranz, gerente de Ecoembes en la Comunidad de Madrid y la Región de Murcia, subrayó un matiz que el sector lleva tiempo intentando trasladar a la agenda pública: el objetivo ya no es aumentar el volumen de reciclaje, sino mejorar su calidad. “Ya no se trata de reciclar más, sino de reciclar mejor”, afirmó. La recogida separada de mayor calidad garantiza que los materiales lleguen a los canales correctos y puedan tener una segunda vida real, no solo contable.
La expansión de los Sistemas Colectivos de Responsabilidad Ampliada del Productor (SCRAP) fue valorada positivamente como mecanismo para optimizar la recogida y el tratamiento, con nuevos flujos como los residuos textiles o los enseres voluminosos incorporándose al sistema. Los expertos reconocieron, sin embargo, las limitaciones del modelo en fracciones complejas como la orgánica.
Sin indicadores homogéneos no hay visión de conjunto
José Luis de la Cruz, de ASYPS y coautor del V Informe de Economía Circular de la Fundación COTEC, señaló uno de los problemas menos visibles pero más estructurales: la falta de uniformidad en la medición. La disparidad de criterios entre empresas, SCRAP y gestores públicos para definir qué indicadores miden la economía circular impide obtener una visión de conjunto fiable del estado real del sistema.
En el lado positivo, De la Cruz destacó que los cambios legislativos están obligando a que los productos se fabriquen garantizando su reciclabilidad a escala industrial, un requisito que empieza a condicionar el diseño desde el origen.
La lentitud de las reformas legales fue otro punto de crítica compartida: los participantes coincidieron en que ese retraso está lastrando la innovación tecnológica en reciclaje y frenando el desarrollo de I+D en el sector. La colaboración público-privada que integre a las administraciones en los procesos de innovación fue la fórmula más citada para superar ese bloqueo.
