
Liliana Velázquez, Ingeniero Agrónomo, fitopatólogo y especialista en sostenibilidad ambiental
Hablar de agricultura es hablar de producción de alimentos, siendo esta una de las actividades económicas fundamentales dentro los sistemas de producción de un país. En un mundo cada vez más afectado por el cambio climático, ejercer acciones que prolonguen la vida de los ecosistemas y que suplan la necesidad de alimentos es vital.
La agricultura es una actividad que puede tener un impacto negativo en el medio ambiente, considerando los productos que se emplean en la fertilización y sobre todo en el control de plagas y enfermedades. Dentro de las prácticas cuando producimos alimentos las aplicaciones fitosanitarias, e para controlar insectos malezas y microorganismos, son una de las principales fuentes de contaminación de suelo, aire y agua. Sin contar los efectos perjudiciales para la salud de los trabajadores del campo y de los consumidores cuando estos productos son residuales.
Por ello, es importante que las aplicaciones fitosanitarias se realicen de manera sostenible, es decir, que se minimicen sus impactos negativos en el medio ambiente y la salud humana.
Impactos de las aplicaciones fitosanitarias
Los principales impactos en el mantenimiento de los cultivos son:
- Huella hídrica: Los productos fitosanitarios pueden contaminar las aguas superficiales y subterráneas, afectando a la flora, la fauna acuática y las personas que viven en esas zonas rurales.
- Huella de carbono: Los productos fitosanitarios pueden contaminar el aire, ya que al estar expuesto a las condiciones ambientales están sujetos a las derivas pudiendo afectar la salud humana y al medio ambiente.
- Destrucción de la biodiversidad:Los productos fitosanitarios pueden matar a insectos, aves y otros animales que no son plagas, ya que hasta el momento no existe una selectividad con las especies benéficas.
- Resistencia de las plagas: El uso excesivo de productos fitosanitarios, malas calibraciones y tomas de decisiones equivocadas al momento de realizar las aspersiones (factores climáticos no compatibles), puede provocar que las plagas desarrollen resistencia a estos productos, lo que dificulta su control.
Principios de la sostenibilidad en las aplicaciones fitosanitarias
La sostenibilidad en las aplicaciones fitosanitarias se basa en los siguientes principios:
- Controles preventivos y monitoreo constante: La primera opción para el control de plagas, malezas y enfermedades es la prevención. Esto se puede lograr mediante la implementación de prácticas de manejo integrado de plagas (MIP).
- Control biológico: Dentro de la agricultura verde, se encuentran unos organismos benéficos capaces de tener una acción antagónica controlando plagas y enfermedades o mejorando la adsorción de nutrientes en cultivos. Estos organismos pueden ser aplicados como una sustancia biodegradable sobre la superficie de las plantas o en el suelo.
- Usar productos fitosanitarios selectivos: Si la prevención ya no es una opción se recomienda productos fitosanitarios selectivos los cuales tienen una acción dirigida solo a erradicar a las plagas dañinas al cultivo, dejando a los insectos beneficiosos y otros organismos vivos intactos.
- Aplicar los productos fitosanitarios de manera eficiente: Con las nuevas tecnologías de ultra bajo volumen (UBV) y ultra bajas Dosis (UBD) y unas calibraciones pertinentes (Buenas practicas Agrícolas) ayuda a reducir la cantidad de producto que se utiliza y, por lo tanto, los impactos negativos en el medio ambiente.
Herramientas para la sostenibilidad en las aplicaciones fitosanitarias
Existen una serie de herramientas que pueden ayudar a los agricultores a realizar aplicaciones fitosanitarias de manera sostenible. Estas herramientas incluyen:
- Sistemas de información geográfica (SIG):Los SIG pueden ayudar a los agricultores a identificar las áreas con mayor riesgo de plagas y malezas, lo que permite enfocar las aplicaciones fitosanitarias en estas áreas.
- Tecnologías de aplicación de precisión:Las tecnologías de aplicación de precisión permiten aplicar los productos fitosanitarios de manera más eficiente, reduciendo la cantidad de producto que se utiliza, un ejemplo actual dentro de estas nuevas tecnologías lo son las aplicaciones con las tasas de flujo variables las cuales regulan la cantidad de fitosanitario en las zonas donde el problema sea mayor, y por el contrario en las zonas de menos incidencia los volúmenes serán menores.
- Manejo integrado de plagas (MIP):El MIP es un enfoque holístico para el control de plagas que combina el uso de productos fitosanitarios con otras prácticas de manejo, como la rotación de cultivos, el uso de variedades resistentes y las trampas de insectos.
Conclusiones y recomendaciones
La sostenibilidad en las aplicaciones fitosanitarias es un desafío importante, pero es un desafío que es necesario abordar para proteger el medio ambiente y la salud humana. Los agricultores, los fabricantes de productos fitosanitarios y los gobiernos tienen un papel que desempeñar en la promoción de las aplicaciones fitosanitarias sostenibles.
Existen aspectos muy importantes dentro de la investigación que pueden potenciar todas estas prácticas y nuevas tecnologías a desarrollar para contribuir a la sostenibilidad en las aplicaciones fitosanitarias:
- El desarrollo de productos fitosanitarios más selectivos y seguros.
- El desarrollo de tecnologías de aplicación de precisión que permitan aplicar los productos fitosanitarios de manera más eficiente.
- El desarrollo de sistemas de información que permitan a los agricultores identificar las áreas con mayor riesgo de plagas y malezas.
Los agrónomos son pieza fundamental para contribuir a la sostenibilidad en las aplicaciones fitosanitarias mediante la difusión de información y la capacitación de agricultores.
