El sector energético y de servicios públicos se enfrenta a un año decisivo en 2025, marcado por desafíos globales sin precedentes. La confluencia de factores como la inestabilidad geopolítica, la aceleración del cambio climático y el avance tecnológico ha situado al sector en una encrucijada crítica. En este escenario, IFS, proveedor líder de software empresarial en la nube e inteligencia artificial industrial, alerta sobre un déficit de casi 100.000 millones de euros en las inversiones necesarias para la prevención, mitigación y respuesta a los incendios forestales.
Un déficit alarmante en un contexto de crisis climática
Los incendios forestales, cada vez más intensos y prolongados, no solo representan una amenaza para las infraestructuras críticas, sino también para las comunidades que dependen de ellas. A pesar de los esfuerzos de empresas líderes como Pacific Gas & Electric, que planea invertir 18.000 millones de dólares, y Southern California Edison, con un presupuesto de 5.800 millones, las brechas de financiación siguen siendo abrumadoras.
Carol Johnston, Vicepresidenta de Energía y Utilities de IFS, explica: “La temporada de incendios se ha vuelto más agresiva, y las emisiones de carbono derivadas de estos eventos han aumentado un 16% respecto a la media de los últimos años. Esto exige una respuesta coordinada y tecnológicamente avanzada”.
Tecnología emergente como solución clave
Para compensar este déficit presupuestario, las tecnologías emergentes están desempeñando un papel crucial. La inteligencia artificial se utiliza para predecir y mitigar riesgos, mientras que drones y satélites permiten la inspección remota y la monitorización de la vegetación. Estas herramientas están ampliando la capacidad del sector para prevenir y responder a los incendios forestales de manera más eficiente.
Además, se espera que las inversiones en tecnología de optimización de activos aumenten un 15% en 2025, impulsando la toma de decisiones basada en datos. “El 91,5% de los grandes proyectos actuales se desvían del presupuesto o del calendario previsto. Basar decisiones en la intuición ya no es viable”, afirma Johnston. Por ello, el sector apuesta por soluciones que analicen todas las variables, incluyendo eventos imprevistos como incendios forestales y el ciclo de vida de los activos.
El auge de las centrales eléctricas virtuales (VPP)
Otro factor clave en esta transformación es el crecimiento de las centrales eléctricas virtuales (VPP, por sus siglas en inglés). Se prevé que su adopción aumente más de un 20% de aquí a 2030, impulsada por la descentralización de la red eléctrica global. Se estima que el mercado de VPP alcance los 6.200 millones de dólares en 2028, con una tasa de crecimiento anual compuesto (CAGR) del 21,5%.
Las VPP permiten aprovechar la electricidad generada por activos locales, como paneles solares, y redistribuirla donde más se necesita. Este modelo es especialmente relevante en Europa, donde países como Alemania ya utilizan VPP para integrar energías renovables, como la eólica y la solar, en la red eléctrica.
El papel de los “prosumidores” y la complejidad de la red
La creciente cantidad de “prosumidores” —personas y empresas que generan su propia energía— está transformando la operación de la red eléctrica. Estos nuevos actores se suman a los equipos tradicionales, como transformadores, postes y subestaciones, aumentando la complejidad de la gestión. “Para que las VPP funcionen de manera eficiente, es necesario invertir en herramientas y sistemas que permitan administrar estos activos de forma integrada”, concluye Johnston.
Factores clave del crecimiento de las VPP
Entre los motores principales del mercado global de VPP destacan:
- La caída del 80% en el precio de los módulos solares fotovoltaicos.
- El aumento de la capacidad de generación renovable, que ha pasado de 40 GW a más de 600 GW en las últimas décadas.
- El incremento en el uso de energías renovables para la generación de electricidad.
- Las inversiones en redes inteligentes.
- La creciente demanda mundial de electricidad.
En definitiva, el sector energético se encuentra en un momento crítico, donde la innovación tecnológica y la inversión estratégica serán claves para superar los desafíos globales y garantizar un futuro más sostenible y resiliente.

