






En el corazón de la Denominación de Origen Rueda, el Grupo Diez Siglos continúa consolidando su compromiso con la elaboración de verdejo sostenible, apostando por una viticultura respetuosa con el medio ambiente y una estrategia enológica que conjuga tecnología, calidad y arraigo local.
Fundada por 65 viticultores de la zona, la bodega ha sabido evolucionar sin perder su esencia. Hoy, se posiciona como un referente nacional en la producción de vinos blancos sostenibles y como un ejemplo de cómo la innovación y la responsabilidad ambiental pueden ir de la mano en el sector vitivinícola español.
Un modelo de viticultura sostenible y energética eficiente
En un contexto de creciente exigencia medioambiental, Diez Siglos ha convertido la sostenibilidad en el eje central de su filosofía. La bodega aplica técnicas de viticultura de precisión, monitorizando en tiempo real el estado de cada parcela para optimizar recursos y minimizar el impacto ambiental.
Uno de los hitos más destacados es la instalación de 430 paneles fotovoltaicos en la cubierta de su nave de elaboración, que permite a la bodega abastecerse con energía solar en más del 70% de su consumo habitual. Este proyecto se enmarca en un plan más amplio que incluye un sistema de reciclaje integral, capaz de reutilizar el 100% de los materiales generados durante el proceso productivo, y una infraestructura de recogida de agua de lluvia que reduce la dependencia de recursos hídricos externos.
Gracias a estas medidas, Diez Siglos ha conseguido reducir sus emisiones de CO₂ en un 15% y ha sido una de las primeras bodegas de la DO Rueda en obtener el certificado Wineries for Climate Protection, un distintivo específico del sector vitivinícola que avala las buenas prácticas en sostenibilidad medioambiental, eficiencia energética y gestión del agua.
“El vino es cultura, es historia, pero también es futuro. Nuestro compromiso es demostrar que se puede producir vino de calidad sin hipotecar el planeta”, afirma Antonio de Íscar, CEO de Diez Siglos.
Calidad reconocida en los principales certámenes internacionales
El enfoque innovador y responsable de Diez Siglos también se traduce en resultados enológicos de alto nivel. En 2025, la bodega ha visto recompensado su trabajo con importantes premios y puntuaciones internacionales, consolidando su posición como uno de los referentes del vino verdejo sostenible.
En la clasificación elaborada por Tim Atkin, uno de los críticos más influyentes del mundo del vino, varios de sus vinos superaron los 90 puntos: Sauvignon Blanc, Verdejo Ecológico y Verdejo Fermentado en Barrica alcanzaron los 91 puntos, mientras que Cien x Cien y Momento Diez lograron 90 puntos.
La publicación especializada Vinous, a través del crítico Joaquín Hidalgo, otorgó 93 puntos a Momento Diez, el vino mejor valorado del grupo. Otros vinos como Sauvignon Blanc, Ecológico y Nékora Verdejo obtuvieron entre 90 y 91 puntos, demostrando la solidez de toda la gama.
En cuanto a concursos internacionales, Momento Diez logró la Medalla de Oro en Bacchus 2025 y la Plata en el Mundial de Bruselas, mientras que Verdejo Fermentado en Barrica y Nékora Sauvignon obtuvieron sendas medallas de plata. Destaca también el oro conseguido por Nékora Verdejo en el Mundial de Vinos Blancos de Estrasburgo, siendo el único vino de la DO Rueda en alcanzar esa distinción.
“El trabajo constante en innovación, sin renunciar a lo que nos hace únicos, está dando resultados. Estos reconocimientos nos animan a seguir apostando por una viticultura con identidad y responsabilidad”, señala De Íscar.
Relevo generacional y raíces familiares como motor del futuro
Diez Siglos no solo es una bodega, sino un proyecto colectivo que hunde sus raíces en el territorio. Está formado por familias viticultoras de la zona que, desde hace décadas, han transmitido su pasión por el vino de generación en generación. En un año especialmente difícil para el viñedo, marcado por la presión del mildiu, el trabajo conjunto entre jóvenes y mayores ha sido clave para superar los retos.
Uno de los rostros de este relevo generacional es el de Sandra Alonso, hija del viticultor Pedro Alonso, que ha decidido continuar la tradición familiar: “Desde niña he vivido el campo y el vino como algo natural. Hoy tengo la oportunidad de quedarme en mi tierra, hacer lo que amo y construir un futuro sostenible sin necesidad de marcharme”.
Esta apuesta por el arraigo local, la identidad colectiva y el compromiso con el entorno convierte a Diez Siglos en un ejemplo de cómo el sector vitivinícola puede ser motor de desarrollo rural, sostenibilidad e innovación.
Con una mirada puesta en el mañana y los pies firmemente anclados en la tierra, Diez Siglos demuestra que es posible liderar desde el respeto a la tradición y la coherencia con los valores del siglo XXI.


