Escrito por 09:05 de interés, Ecología y Medio ambiente, Patrocinada

España, el último refugio del buitre

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Como cada primer sábado de septiembre, el 3 se celebra el Día Internacional del Buitre. Se trata de un ave de extraña belleza que sufre una de las mayores amenazas a nivel planetario. Y no porque sea un objetivo de los cazadores: el mayor riesgo lo constituyen los cebos envenenados.

El motivo de esta efeméride es concienciar sobre la importancia de los buitres en su conjunto para los ecosistemas y visibilizar los obstáculos a los que se enfrentan.

La importancia del buitre en el ciclo de la naturaleza resulta determinante. Como se alimentan de la carne descompuesta de animales y otros residuos orgánicos evitan que se propaguen epidemias. De no cumplir con este cometido, la difusión de enfermedades de animales salvajes y domésticos y podría aumentar los riesgos de patógenos para el ser humano. De alguna manera, son los guardianes del medio ambiente.

El buitre, amenazado

Nada qué ver con esa imagen de aves malvadas que algunos dibujos animados han deslizado. Son aves tímidas y asustadizas. Para poder divisarlos solo se puede hacer volando o a bastante distancia. Se precisan prismáticos. Parece que flotan en el aire y esto es debido a que aprovechan las corrientes térmicas para sus desplazamientos. Pueden llegar a subir hasta una altura de 3.000 metros.

Los buitres se enfrentan a diversos peligros, como el tendido eléctrico, los aerogeneradores con los que chocan o la falta de alimento. El diclofenaco, medicamento antinflamatorio suministrado al ganado, es la principal preocupación de los defensores del buitre, porque resulta mortal para cualquier tipo de ave. Este producto provocó la desaparición del 99% de los buitres en la India en la década de los 90.

Las políticas de recuperación de estas especies que realizan a cabo las instituciones públicas, como facilitarles la disponibilidad de carroña, están dando sus frutos.

La legislación española establece un marco legal que permite el aporte de diversos tipos de carroña en comederos vallados. La norma además autoriza a las explotaciones ganaderas a no recoger los cadáveres de ovejas o cabras, para que sirvan de alimento a los buitres. La participación de los ganaderos en la iniciativa supone un beneficio ecológico. Esta práctica evita la retirada de cadáveres animales y su tratamiento en plantas industriales. La repercusión es que se consigue un ahorro económico y una limitación de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Programas de reintroducción

El desarrollo de estos programas ha mejorado la situación de estas especies, hasta el punto de que el censo ha crecido en los últimos años. Tanto es así que incluso se han trasladado algunos ejemplares (especialmente de buitres negros y buitres leonados) a lugares como Francia, Bulgaria, Italia o Israel para programas de reintroducción.

En todo el mundo existen 23 especies. De ellas, 16 están amenazadas. España tiene el 90 % de las poblaciones de buitres de la Unión Europea y en su territorio habitan cuatro variedades: quebrantahuesos (Gyapetus barbatus), buitre leonado (Gyps fulvus), alimoche (Neoprhon pernopterus) y buitre negro (Aegypius monachus).

En España, del buitre leonado hay 30.000 parejas reproductoras; del buitre negro, 2.500 parejas aproximadamente; el alimoche común tiene una población estable de 1.500 parejas, y el quebrantahuesos, en torno a 133 unidades reproductoras.

El buitre leonado presenta cabeza y largo cuello cubiertos con un plumaje muy corto de color blanco. Un collar de plumaje blanco rodea la base de su cuello. El resto del plumaje es de color pardo, a excepción de las patas, también cubiertas de plumaje blanco. Los machos poseen cabeza, cuello y pico de mayor tamaño que las hembras.

Los espacios abiertos con pocos árboles y abundancia de alimento forman el hábitat del buitre leonado. Usa cortados rocosos de gran altura para establecer sus nidos y busca condiciones climáticas que puedan favorecer su vuelo. Es una especie que no se halla amenazada en la Península Ibérica.

El ave más grande de la Península

Con casi tres metros de longitud, el buitre negro es el ave más grande de toda la Península. Su plumaje negro tiene algunas tonalidades marrones. En cuello y cabeza presente plumaje largo, pero menos denso que en el resto del cuerpo. Se alimenta de carroña, pero es el más gourmet, porque se centra en los tejidos musculares.

Anida en zonas forestales de monte mediterráneo, como pinares, alcornocales o encinares. Los incendios forestales afectan gravemente a esta especie. El Catálogo Español de Especies Amenazadas lo considera Vulnerable.

El alimoche, el más pequeño de los buitres ibéricos, lleva un plumaje desordenado en la cabeza. Los adultos presentan plumaje de color blanco, con tonos grises y cremosos. Su característica más llamativa es el color amarillo de pico y cara. Los alevines tienen un plumaje de colores marrones y pardos.

Vive en zonas elevadas y abruptas, cerca de áreas abiertas de matorral mediterráneo con abundancia de ganadería extensiva y poblaciones de ungulados. Es capaz de depredar pequeños animales. Y también está catalogado como Vulnerable.

En peligro de extinción

El quebrantahuesos es quizá una de las aves más llamativas de la fauna ibérica. De bello plumaje, presenta tonalidades pardas oscuras en alas, lomo y cola, que contrasta con el color crema de vientre, cuello y cabeza. Una banda negra cruza su rostro, donde destacan sus ojos mezcla de amarillo y rojo. Otra de sus características es la “barba” negra en la parte inferior del pico.

Anida en zonas de orografía escarpada. A diferencia de otros buitres, no suele alimentarse de carne, sino de los huesos de los cadáveres que ya han consumido otras especies de carroñeros. Su situación es crítica, aunque mejora gracias a los trabajos de conservación y recuperación. Está catalogado como especie En Peligro de Extinción.

Avistamiento

No es fácil ver a los buitres en su hábitat natural. En España se recomiendan para su avistamiento los siguientes lugares: Alquézar (Huesca), el Cañón del río Lobos (entre Soria y Burgos), Desfiladero de la Yecla (Burgos), Sierra de Cazorla (Jaén), Parque Nacional de Cabañeros (entre Ciudad Real y Toledo), Hoces del Duratón y Sepúlveda (Segovia) y el Parque Nacional de Monfragüe (Cáceres).

La mejor manera de rendir tributo al animal y celebrar el día es compartir información con los allegados o a través de las redes sociales en el sentido de que se debe procurar protección a esta ave.


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