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EMPRESA | AUARA o cómo llevar agua potable a países que la necesitan

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El continente africano, y especialmente el África Subsahariana, es la zona del planeta donde habita el mayor número de personas que no tiene acceso a agua potable: casi la mitad de los 489 millones que pueblan el mundo sin acceso a fuentes seguras para el consumo se encuentra allí. AUARA, empresa social que vende agua mineral, dedica sus dividendos a proyectos para llevar agua potable a países sin ella

Según un estudio realizado por AUARA con los datos del Programa Conjunto OMS/UNICEF para el Monitoreo del Abastecimiento de Agua y Saneamiento (JMP), en los últimos 20 años se ha logrado reducir en 18 puntos el porcentaje de población que carece de este recurso en el territorio.

Iniciativa solidaria de AUARA

El JMP expone que en el año 2000 vivían en el África Subsahariana 629 millones de personas, de las que 236 millones (el 38%) carecían de agua potable. Pero los datos de 2020 apuntan a que con una población superior a los 1.000 millones de personas el número de las que no tenían acceso a fuentes seguras había bajado a 217 millones. Lo que quiere decir un 20% del total, que significa una tasa de variación del 47%.

Entre las razones detrás de esta mejora se encuentra el fuerte desplazamiento desde el campo hacia las ciudades (donde existe un mayor nivel de acceso a agua potable) que ha tenido lugar en estas dos décadas: la población urbana ha aumentado un 126%, frente a un descenso de la población rural del 45%.

La otra causa estriba en la labor que se ha llevado a cabo en estos años para proporcionar infraestructuras de extracción y almacenamiento de agua potable a estos territorios, por parte de los estados y de iniciativas solidarias privadas como la de AUARA.

Mayor esfuerzo en zonas rurales

“Sin duda, en estos años se ha llevado a cabo un importante esfuerzo para mejorar el acceso a fuentes seguras en estos países, pero todavía las áreas rurales requieren un esfuerzo mayor. Desde AUARA, en los últimos cinco años hemos instalado 43 pozos de extracción de aguas subterráneas y 31 tanques de recogida de agua de lluvia en poblaciones rurales en situación de pobreza extrema que han dado acceso a agua potable a 58.394 personas. Visto en global pueden no parecer muchas, pero a esas comunidades les ha cambiado la vida, y es un ejemplo de lo que se puede conseguir con voluntad, colaboración y ganas de transformar el mundo”, explica Antonio Espinosa de los Monteros, CEO y cofundador de AUARA.

Somalia es la nación que ha tenido mayor transformación: en 2000 el 32% de sus habitantes accedían a fuentes seguras, y en 2020, el 84% disponía de agua potable. El cambio en zonas rurales es todavía más radical, porque se ha pasado del 11% al 74%.

El acceso a sistemas de saneamiento ha mejorado notablemente. A comienzos de este siglo, de sus 629 millones de habitantes solo el 33% tenía acceso a instalaciones de saneamiento mejoradas y letrinas para hacer posible la higiene en el tratamiento de las deposiciones.

Aunque este porcentaje se eleva hasta el 54% en 2020 con la población del continente superando los 1.000 millones de personas. Estos datos representan una evolución positiva de 21 puntos porcentuales y una tasa de variación del 39% entre los dos años comparados.

Asignatura pendiente

Nuevamente, la realidad cambia si se pone el foco en el campo o la ciudad. En las zonas urbanas se están haciendo mayores inversiones en infraestructuras de saneamiento, lo que ha motivado que en 2020 tan solo haya un 9% de población de las ciudades que no tiene acceso a sistemas seguros. En zonas rurales el porcentaje sube al 37%.

Etiopía y Lesoto son los países que más han mejorado en cuanto a a los sistemas de saneamiento en estos veinte años. En el año 2000, el 71% de la población etíope practicaba la defecación al aire libre, y 20 años después la cifra se ha reducido al 17%. Por su parte, Lesoto ha pasado de tener solo un 14% de población con acceso a infraestructuras seguras en 2000 al 71% en 2020.

“Disponer de sistemas de saneamiento básico es una asignatura pendiente en el África Subsahariana, especialmente en áreas rurales. Las letrinas e inodoros son claves para garantizar la higiene y salubridad de estas comunidades. Carecer de ellas es fuente de infecciones y está asociado a la transmisión de enfermedades como la diarrea, el cólera o la disentería. Por ello, para mejorar la calidad y la esperanza de vida de estos territorios es imprescindible invertir más en este tipo de infraestructuras”, recuerda Espinosa de los Monteros.


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