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La contaminación mata, también en primavera

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calidad del aireLa contaminación supone uno de los mayores desafíos a los que se enfrenta la humanidad. La Organización Mundial de la Salud (OMS) cifra en el 92% el porcentaje de las personas que residen en zonas donde los niveles de polución superan los límites recomendados. Esta amenaza causa la muerte prematura de más de siete millones de personas al año. La contaminación mata.

El mundo corre peligro. O se limitan las partículas dañinas y cancerígenas en el aire como son las partículas finas (PM10 y PM2.5), dióxido de nitrógeno (NO2), óxidos de nitrógeno (NOx), óxidos de azufre (SOx) y monóxido de carbono (CO2) o la situación en los núcleos urbanos empeorará.

Y la amenaza se cierne sobre todos los grupos de edad, incluidos los niños. Los niveles de CO2 y NO2 en colegios y guarderías pueden estar por encima de los límites: el valor máximo de CO2 para interiores es de 1.000 ppm y el de NO2 40 μg/m3 como media anual. Según el informe de Health and Environment Alliance, Aire sano, infancia más sana, en la entrada de  algunos centros educativos los valores medidos al aire libre fueron de 37 a 43 microgramos por metro cúbico.

La contaminación mata y está demostrado

La influencia de la contaminación en los niños puede llevar a una reducción del crecimiento y las funciones pulmonares, infecciones respiratorias y agravamiento del asma. En los adultos, la cardiopatía isquémica y los accidentes cerebrovasculares son las causas más comunes de muerte prematura que se puede atribuir a la polución.

Recientes estudios resaltan la evidencia de otros efectos, como la diabetes y enfermedades neurodegenerativas. La contaminación no perjudica a toda la población por igual. Los grupos más vulnerables son aquellos que sufren enfermedades cardiovasculares crónicas, las personas con patologías y alergias que afectan a las vías respiratorias, los ancianos y los bebés.

Efectos de la pandemia

La pandemia del COVID-19 ha traído una mayor preocupación por la  salubridad del aire interior, aspecto muy importante, porque más del 80% de la vida transcurre dentro de edificios (viviendas y oficinas). Diversas investigaciones señalan que hay más de 900 compuestos en el aire interior. La concentración de algunos contaminantes en hogares o centros de trabaja podría ser incluso de hasta 100 veces más que en el exterior. Algunas pinturas, por ejemplo, usan compuestos orgánicos volátiles (COVs), como el benceno, los solventes y los barnices, muy perjudiciales para la salud.

La contaminación mata, también la interior. Conseguir un buen aire interior limpio favorece la salud pulmonar y protege ante infecciones y otras patologías como cefaleas, fatiga, mareos, náuseas, irritación de las vías respiratorias, ataques de asma, afecciones de la piel y alergias.

Hay una asignatura pendiente en la calidad del aire en interiores y es la ventilación. Dos años de coronavirus han evidenciado la necesidad de una buena ventilación para reducir la posibilidad de contagiarse de COVID-19 o de otro virus que se transmita por el aire.

La estación del polen

Algunos alérgicos desconocen que la contaminación puede agravar la rinitis alérgica. Gracias a las investigaciones se ha comprobado que la exposición durante la infancia a ozono (O3) y monóxido de nitrógeno (NO2) puede llevar asociado una mayor inclinación a sufrir asma o eccema.

La polución que causa el tráfico rodado activa la sensibilidad alérgica ante el polen. Además, el cambio climático provoca una redistribución de las especies de animales y plantas. Conclusión: podemos llegar a contactar con especies foráneas a las que se reacciona con mayor sensibilidad.

La contaminación por gases afecta a la barrera de defensa de las mucosas respiratorias. A esto hay que sumar que las micropartículas en suspensión se adhieren al polen y otros alérgenos, lo que produce mayor irritación.

Los alergólogos aconsejan que se evite el tabaco y que al retornar a casa se realice una limpieza de mucosa nasal con irrigación nasal mediante suero o agua de mar. Y por supuesto, alejarse de la exposición a los aires contaminados y quedarse en el hogar los días de máxima contaminación. Con las ventanas bien cerradas. Que es primavera.

Medidores

El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) ha lanzado recientemente una herramienta que predice la calidad del aire. Basado en un modelo de transporte químico y aerosoles, informa sobre la contaminación atmosférica del día en curso y el siguiente, lo que permite tomar decisiones ante posibles episodios de alta contaminación.

El nuevo sistema mide el Índice Nacional de Calidad del Aire Nacional Previsto (ICA Previsto) y se accede a través de la página web. El proceso se lleva a cabo con metodología desarrollada por AEMET (Agencia Estatal de Meteorología) a través de la técnica Hybrid Forecast, que usa datos provenientes las estaciones de medida de calidad del aire de la red.

Las grandes ciudades sufren con mayor virulencia los estragos que causa la contaminación. Los tres contaminantes con principal impacto en la calidad del aire en las ciudades son el ozono, dióxido de nitrógeno y alguna de las partículas en suspensión (PM10 o PM2,5).

¿Cómo se lucha contra la contaminación?

Madrid y Barcelona, por ejemplo, presentan unos valores no compatibles con la salud. Sobre todo para poblaciones vulnerables. Madrid mantuvo el pasado año niveles de 29 ug/m3. En Barcelona fue de 24 ug/m3. Los datos son del Observatorio de la Sostenibilidad.

¿Cómo se combate la contaminación? Las medidas están claras, pero no resulta sencillo implementarlas: reducir el tráfico, establecer zonas peatonales, favorecer el uso de bicicleta, motos y coches eléctricos, fomentar el transporte público no contaminante, más barato y con mayor frecuencia. Pero esto no es suficiente. Se debe limitar la reducción de emisiones de las grandes industrias, gestionar mejor los residuos o las calefacciones domésticas.


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