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La tecnología, motor de la gestión sostenible del agua

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El agua, el verdadero oro líquido, permite el suministro de agua potable y da sentido a las instalaciones de saneamiento. Y también concede la vida a la agricultura, industria y ecosistemas. La salvaje extracción de sus reservas y el aumento de la temperatura global por el cambio climático ponen en peligro el acceso a este bien preciado. Por eso, más que nunca, debe realizarse una gestión sostenible del agua.

Disminuyen, a pasos agigantados, los recursos hídricos, debido al uso incorrecto y el despilfarro. Otro factor que no ayuda es el crecimiento de la población. La previsión es que en las ciudades residirá el 75% de la población mundial en 2050. Se precisa de manera urgente un adecuado proceso de los sistemas de abastecimiento de agua potable, saneamiento y alcantarillado. La economía circular y el uso de recursos hídricos alternativos se presentan como posibles soluciones.

Gestión sostenible del agua y saneamiento

El Objetivo 6 de los ODS pretende que se garantice la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos. Aunque el progreso ha conseguido que se amplíe el acceso al agua potable y al saneamiento, todavía existen miles de millones de personas que carecen de estos servicios básicos, sobre todo en zonas rurales.

En todo el planeta, una de cada tres personas no puede acceder al agua potable salubre, dos de cada cinco no tienen una instalación básica destinada a lavarse las manos con jabón y agua. Además, 673 millones de hombres y mujeres defecan al aire libre.

La meta es conseguir el acceso universal y equitativo al agua potable de todas las personas de todo el mundo, que se mejore la calidad del agua, que se limite la contaminación, que se eliminen los vertidos y frenar la emisión de sustancia químicas y productos peligrosos.

En el camino al cumplimiento del Objetivo 6 se debe apostar por aumentar el uso eficiente de los recursos hídricos en todos los sectores y por asegurar la sostenibilidad de la extracción y abastecimiento de agua dulce y paliar la escasez. De nada sirve este propósito si no se protegen y restablecen los ecosistemas vinculados con el agua, incluidos bosques, montañas, humedales, ríos, acuíferos y lagos.

La pandemia del COVID-19 ha evidenciado la importancia del saneamiento, la higiene y el acceso al agua limpia para prevenir y controlar las enfermedades. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS)la higiene de manos salva vidas porque es una de las acciones más efectivas que se pueden llevar a cabo para reducir que se propaguen los patógenos y poder prevenir infecciones.

El sistema español

Con el objetivo de garantizar una adecuada gestión sostenible del agua, el sistema español se apoya en la gestión integrada de recursos hídricos (GIRH). Se promueve de esta manera el manejo y el desarrollo coordinado del agua, la tierra y los recursos vinculados, para poder maximizar el bienestar social y económico, sin que por ello se comprometa la sustentabilidad de los ecosistemas vitales.

Este procedimiento, que combina las medidas de gestión de la demanda con las de gestión de la oferta, pone el foco en la utilización eficiente y sostenible del recurso para garantizar el suministro para todos los usos, en todas las partes del territorio, y con respeto para el medio ambiente.

El agua en España se considera un bien público y se encuadra dentro de lo que se llama dominio público hidráulico.  Al tratarse de un bien público, con la titularidad ejercida siempre por la Administración Pública, el acceso al agua está regulado por ley, que establece qué usos son de libre acceso y qué utilización debe ser conseguida a través de algún tipo de autorización o licencia.

La vigilancia es un aspecto fundamental, así como el seguimiento y control de los niveles de cantidad y calidad de las aguas, con redes informatizadas con datos en tiempo real.

Empresas

La gestión sostenible del agua compete a las distintas administraciones, empresas y particulares. Una de las compañías que destaca en esta materia es Agbar. Con más de 150 años de trayectoria en la gestión del agua y la salud ambiental, el grupo Agbar presta servicio a 37 millones de personas de 1.200 municipios en España y América Latina.

Entre las iniciativas puestas en marcha, se encuentra la de los acuíferos del delta del río Llobregat, que suministran agua a toda el área metropolitana de Barcelona. La degradación del sistema fue paliada con la construcción en el acuífero principal de una línea de pozos para inyectar agua regenerada.

También participa en el centro tecnológico Cetaqua, con el proyecto Gotham. El objetivo de la iniciativa es predecir, a través de herramientas digitales basadas en inteligencia artificial (IA), disponibilidad y demanda del recurso hídrico, y su influencia en las masas de agua subterránea en la zona del Poniente almeriense.

Agua regenerada

El Canal de Isabel II, en la Comunidad de Madrid, apuesta por el uso del agua regenerada para reducir la presión sobre los recursos almacenados y garantizar la disponibilidad en un escenario de escasez del recurso. Cada año produce más 120 hm3 de agua regenerada para riego de zonas verdes y usos industriales y para el cuidado del medio ambiente, pues se devuelve a los ríos en las mejores condiciones de calidad.

Sus depuradoras de aguas residuales funcionan como biofactorías en las que se aprovecha el biogás para producir energía eléctrica y combustible vehicular. También se higienizan lodos para su reutilización como fertilizantes y se recupera el fósforo de las aguas residuales para producir diariamente 1,5 toneladas de estruvita.

Aqualia, por su parte, gestiona más de cinco mil instalaciones (potabilizadoras, desaladoras, depósitos, bombeos, depuradoras), con el objetivo de lograr la máxima eficiencia, el 100% de la circularidad del agua, la creación de infraestructuras de alto rendimiento y la implantación de tecnologías propias de las smart cities aplicadas al ciclo del agua.

Otro de sus desafíos en convertir las Estaciones Depuradoras de Aguas Residuales (EDAR) en estaciones circulares o biofactorías capaces de recuperar, transformar y valorizar los residuos en recursos aprovechables, destinándolos a usos agrícolas o a su valorización energética. Uno de sus casos de éxito lo constituye la colaboración público-privada con el Servicio Municipal de Agua de Ibiza, donde ha instalado un sistema de vigilancia y telecontrol de la red de distribución de agua potable.


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