De los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) impulsados por las Naciones Unidas, el primero de ellos tiene como propósito erradicar la pobreza en todas sus formas para 2030 con la vista puesta en un horizonte en el que finalicen las desigualdades derivadas de esta situación. Esta meta, que forma parte de la ambiciosa Agenda 2030, responde a la necesidad de atajar uno de los problemas más persistentes y profundos que afecta a millones de personas alrededor del mundo: la pobreza.
La pobreza en cifras
Centrándonos primero en las cifras que se barajan frente a la pobreza a nivel global, según “Informe de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2023” de Naciones Unidas, se estima que si se mantienen las tendencias actuales, 575 millones de personas seguirán viviendo en la pobreza extrema y solo un tercio de los países habrán reducido a la mitad sus niveles nacionales de pobreza para 2030
Esta realidad se concentra principalmente en regiones de África subsahariana y Asia Meridional, aunque el resto de continentes no se encuentran de exentos de los efectos de esta pandemia mundial. La desigualdad económica y social sigue afectando a grandes sectores de la población de todo el mundo.
La pobreza no solo se manifiesta en la falta de ingresos –como se venía interpretando en tiempos pasados-, sino también en el acceso limitado a servicios básicos como son La salud, la educación, el agua potable y el saneamiento y la vivienda digna. Además, las personas en situación de pobreza son más vulnerables a crisis económicas, desastres naturales y conflictos armados, lo que perpetúa el ciclo de pobreza a lo largo de generaciones.
Estrategias globales para erradicar la pobreza
El ODS 1 reconoce que la erradicación de la pobreza es un desafío multidimensional, que abordar desde varios frentes y que requiere de acciones integrales y coordinadas. Así como tener unas metas comunes y bien definidas de las que destacan:
- Eliminar la pobreza extrema para todas las personas, en todas partes, garantizando un nivel de vida digno.
- Disminuir al menos en un 50% la proporción de personas de todas las edades que se encuentran en situación de pobreza.
- Implementar sistemas de protección social, especialmente para los más vulnerables.
- Asegurar su acceso a los recursos económicos, en especial para mujeres, niños y personas marginadas.
- Fortalecer la resiliencia ante los desastres y el cambio climático, que agravan la pobreza.
Retos actuales y el impacto del COVID-19
El avance hacia el ODS de erradicar la pobreza se ha visto gravemente afectado por la sufrida pandemia del COVID-19. En el contexto que se vivió y se sigue viviendo aún en algunas partes del mundo, según la ONU “A pesar de la expansión de la protección social durante la crisis del COVID-19, más de 4000 millones de personas continúan totalmente desprotegidas. Gran parte de los grupos de población vulnerables del planeta, incluyendo jóvenes y ancianos, siguen sin estar amparados por los programas obligatorios de protección social”.
Asimismo, el cambio climático continúa representando una amenaza creciente para las comunidades más vulnerables. Las sequías, inundaciones y desastres naturales, cada vez más frecuentes y severos, dificultan la lucha contra la pobreza y agravan las desigualdades existentes. Así como los conflictos bélicos, que pese al siglo en el que nos encontramos aún son más que existentes y que se llevan a la población a una pobreza extrema en la gran mayoría de los casos irreversible sin trabajos y acciones de cooperación.
Cooperación global y alianzas estratégicas
De este modo, para lograr el ODS 1, es esencial una cooperación internacional sólida entre gobiernos, organizaciones no gubernamentales, el sector privado y la sociedad civil. Las inversiones en infraestructura social, la creación de empleo decente y políticas de protección social son fundamentales para reducir las brechas económicas y garantizar que nadie quede atrás. “Para cumplir el compromiso central de acabar con la pobreza, y de no dejar a nadie atrás, es crucial que se intensifiquen las medidas y las inversiones para aumentar las oportunidades económicas, mejorar la educación y ampliar la protección social de todo el mundo, especialmente de los más desfavorecidos”, resumen desde Naciones Unidas.
Tenemos que tener muy presente que los esfuerzos para erradicar la pobreza en todas sus formas no solo mejoran la calidad de vida de millones de personas, sino que también sientan las bases para un desarrollo sostenible, equitativo e inclusivo. El cumplimiento de este objetivo es crucial para alcanzar un futuro más justo y próspero para todos.
