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13 tips para unas vacaciones sostenibles

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Vacaciones sosteniblesLas vacaciones ya están aquí. Tiempo de ocio para descubrir ciudades, pueblos con encanto, paisajes de montaña, remojarse en la playa o la piscina… Con sus días y sus noches, como la canción Summer Nights, de la película Grease. Las personas que creen en un futuro mejor, que respetan el medio ambiente, deben apostar por unas vacaciones sostenibles.

Consejos para unas vacaciones sostenibles

Cambiar el lugar de residencia no significa que se produzca una relajación de las buenas costumbres. Agosto es el mes de las vacaciones por antonomasia y se deben recordar cuáles son las mejores maneras para disfrutar de unas vacaciones sostenibles:

Desconexión. Para “desconectar” de verdad hay que minimizar el uso del móvil y prescindir de tablets, televisión, Playstation y ordenador portátil. Así además se reduce la huella de carbono. Y el móvil solo para llamadas urgentes, descubrir lugares de interés y hacer alguna foto.

Mucho cuidado al hacer la maleta. Para comenzar bien unas vacaciones sostenibles, se debe confeccionar una lista de las cosas para llevar. El consejo es que el equipaje sea cómodo y se viaje ligero. La ropa, mejor de fibras naturales. Y los productos de belleza que no resulten perjudiciales para el ecosistema.

Acertar con el destino.  La elección del destino se antoja fundamental para gozar de unas vacaciones sostenibles. Como consejo, playas con bandera azul, reservas naturales o itinerarios cicloturísticos. Y huir de la masificación, buscar rutas menos transitadas y áreas menos conocidas, sobre todo en temporada alta.

Alojamiento. El concepto de sostenibilidad es una de las variables que cada vez se tienen más en cuenta para escoger el destino veraniego. Entre las posibilidades de turismo están los alojamientos respetuosos con el medio ambiente, como hoteles rurales que ofrecen la posibilidad de colaborar con un huerto ecológico. No es necesario alojarse en un eco-hotel para que sean unas vacaciones sostenibles. En muchos alojamientos, por ejemplo, han implementado medidas para ahorrar energía y agua.

Recicla, que algo queda. Aunque se cambie de residencia, se deben mantener los buenos hábitos y seguir separando y depositando envases en los contenedores apropiados:  plásticos, latas, briks y papel aluminio, al amarillo; las cajas de cartón y el papel, al azul; vidrio, al verde; restos orgánicos, al marrón (si hay). Nada más llegar al destino, conviene inspeccionar los alrededores del alojamiento para localizar los contenedores más cercanos. Los planes al aire libre como las excursiones a montes, acudir a la playa o montar un picnic no deben ser excusa para abandonar los residuos en esos espacios. Ante todo, responsabilidad y recoger la basura generada.

Nada de avión. Viajar en avión contribuye en mayor medida al cambio climático que el tren o el autobús, por las emisiones de gases de efecto invernadero que produce. Por ejemplo, el pasaje de un europeo provoca 20 veces más gramos de CO2 por kilómetro que el transporte ferroviario. Por eso, utilizar el avión hace crecer la huella de carbono. Si no queda más remedio que volar, se pueden compensar las emisiones, con pago extra con la misma aerolínea o con otros programas de compensación. Los vuelos directos son más beneficiosos, porque en el despegue y aterrizaje se causan más emisiones.

Evitar el coche particular. El transporte público favorece la movilidad. Para visitar algún paraje natural o un conjunto histórico-artístico debe irse a pie o en bicicleta, lo que evita la contaminación atmosférica y se logran unas vacaciones sostenibles. Si resulta inevitable viajar en coche, la mejor opción es compartir el vehículo y tomar medidas de conducción eficiente, como el uso de marchas largas y la reducción de velocidad.

Revisión del automóvil. Si resulta necesario el viaje en coche, se debe llevar a cabo una revisión a fondo. El consumo de combustible, a unos precios locos este verano, depende de diversos factores, entre los que se encuentran la presión de los neumáticos y la profundidad de su dibujo. Además, debe revisarse el tubo de escape.

Las ventajas del tren. El tren es una de las alternativas más sostenibles para realizar un viaje, como señalan las cifras de la Agencia Europea de Medio Ambiente: el 72% de los gases de efecto invernadero proceden del tráfico rodado, el 14% del aéreo, el 13% del marítimo y el 0,5% del tren.

Perseguir el ahorro. No debe bajarse la guardia sobre el ahorro: se tienen que desenchufar los aparatos eléctricos y comprobar que no hay pérdidas de agua. Se vigilará su consumo y el de electricidad como si se estuviera en el propio hogar: ducharse en vez de bañarse, cerrar bien los grifos tras su uso y no dejar que corra el agua durante el cepillado de dientes. El despilfarro es antónimo de unas vacaciones sostenibles.

Protección de los parajes naturales. Cuando se realice una escapada a la naturaleza, la prioridad es no deteriorar el entorno y dejarlo incluso mejor de lo que estaba antes de la llegada. Nada de encender fuego en espacios naturales ni realizar acciones perjudiciales para fauna y flora. Hay que respetar siempre las normas.

Practicar el ecoturismo. España es un paraíso de lugares donde la naturaleza muestra su apogeo: las Marismas de Doñana (Huelva), la Albufera (Valencia), el Mar Menor (Murcia), los Picos de Europa (Asturias, Cantabria y Castilla y León). Otra opción es el turismo ornitólogico.

Apoyo a la economía local. El planeta agradecerá que se apoye la economía y el consumo local para lograr un impacto positivo. Un caso práctico es comprar los regalos en pequeñas tiendas o a artesanos ambulantes.


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